martes, 4 de enero de 2011
Scrivener para Windows versión beta 1.5
martes, 2 de noviembre de 2010
Scrivener 2.0 para Mac ya está aquí
Apenas estoy comenzando a navegar entre sus nuevas funciones, pero ya estoy pasándola en grande. El binder o zona de trabajo tiene mejoras para acercarlo más a la mente del escritor: ahora es posible asignarles iconos a las carpetas y se ha añadido una función interesante: las colecciones. Se pueden crear grupos de archivos (por ejemplo, identificar todas las escenas de un determinado personaje) y verlos como grupos separados.
Me encanta la función de referencia rápida (quick reference) porque despliega una ventana flotante con acceso rápido a cualquier documento. Sumado a la ya existente función de dividir pantalla y a las mejoradas capacidades para guardar metadatos de cada archivo (anotaciones, palabras clave, fotografías…), esto hace más versátil el trabajo y la comparación entre documentos, ya sean notas u otras escenas, y el texto que se esté escribiendo en ese momento.
Las capacidades de sincronización y respaldo de Scrivener 2 también son superiores. Con Dropbox y el iPad en mente, hay varias alternativas para tener acceso a un proyecto desde un aparato móvil o desde otra computadora. Los respaldos hechos a carpetas de Dropbox prometen ser más estables que antes. La capacidad de sincronización con carpetas externas se suma a las funciones –como el snapshot– pensadas en escritores paranoicos que no desean perder una sola línea de trabajo.
Queda todavía mucho por explorar en este programa, pero ya tendré ocasión de ir compartiendo mis hallazgos. Por ahora, quede usted en libertad de hacer la prueba por cuenta propia. Diviértase encontrando maneras creativas de aplicar las funciones de un programa diseñado para escribir, no solo para transcribir.
martes, 26 de octubre de 2010
Scrivener: nuevas versiones para Mac y Windows
Desde el 25 de octubre está disponible para descarga la versión beta de Scrivener para Windows. Los usuarios atrevidos o impacientes (incapaces de esperar hasta febrero del 2011 para usar una versión más estable) ya pueden beneficiarse de las habilidades del hermano menor de Scrivener. Sin duda es un hermano y no un gemelo: Scrivener para Windows ha sido diseñado específicamente para esta plataforma, con todas las limitaciones que esto implica. Se mantienen el concepto y las funciones esenciales del programa, pero todavía es más atractivo de emplear en una Mac.
Y para los usuarios de Mac, los fieles seguidores de este programa tendremos la posibilidad de comprarlo o actualizarlo a partir del próximo 1 de noviembre. No obstante, para los impacientes, ya se puede descargar una edición especial de prueba de Scrivener 2.0 para los escritores que participan en el NaNoWriMo (National Novel Writing Month [Mes Nacional de Escritura de Novela]), una maratónica escrituril con el reto de escribir una novela completa de mínimo 50 000 palabras (175 páginas) en un solo mes (es una prueba de cantidad, no de calidad, según declaran sus organizadores).
Scrivener 2.0 y Scrivener para Windows utilizan el mismo formato de archivo; por lo tanto, quienes tengan interés en una solución multiplataforma para escribir, podrán iniciar la experimentación del paso de Mac a Windows y viceversa.
¿Qué espera? No lo piense más y descargue ya este programa esencial para cualquier escritor del siglo XXI. No es publicidad, en serio… Es compartir la mejor solución con la que he cruzado para darle rienda suelta a la creatividad con una herramienta especialmente diseñada para escribir novelas (y no transcribir cartas y memos).
jueves, 23 de septiembre de 2010
Scrivener para Windows: el mejor programa para escritores llega a la PC
El día de ayer, Literature and Latte hizo un anuncio extraordinario: durante dos años, secretamente, se ha estado elaborando una versión de Scrivener que pueda correr en Windows como una aplicación nativa de esta plataforma.
Este esfuerzo de programación es el resultado del esfuerzo de Lee, un escritor y programador australiano quien desarrolló independientemente la versión para Windows, bajo el consentimiento y la retroalimentación de Keith, el programador de Scrivener, y el equipo de Literature and Latte.
El éxito de Scrivener reside en que es un programa para escritores diseñado por escritores. Keith no tenía en mente fundar una compañía de software, sino disponer de una herramienta de escritura hecha a sus necesidades, a su gusto y para su plataforma favorita: Macintosh. Así, tomando sus componentes favoritos de todas las aplicaciones con las que intentó escribir su gran novela de éxito, creó un programa a la medida de su trabajo creativo.
Afortunadamente, para los demás escritores del mundo, Keith no fue egoísta y compartió su pequeña joya. De inmediato encontró adeptos, y ahora este programa se ha convertido en la herramienta por excelencia de muchos de nosotros, escritores y editores que estamos lidiando con personajes, tramas y palabras y no tenemos tiempo para, además de todo, lidiar con procesadores de texto diseñados para escribir memorandos y cartas (en otras palabras, Word).
Los escritores usuarios de Windows han tenido programas similares durante muchos años, décadas ya, pero ninguno alcanza la elegancia, la versatilidad y el refinamiento de Scrivener. Puedo afirmar, sin remordimiento alguno, que he pasado muchas horas probando todos los programas de escritores para Windows, en mi intento por encontrar uno, al menos uno, que fuera tan sencillo y poderoso como Scrivener. Sobra decirlo: no lo encontré.
De ahí que mi entusiasmo por Scrivener sea parecido al de Keith, Lee y todo el equipo de Literature and Latte: no soy una vendedora de software tratando de ganar una comisión (de hecho, no lo hago). Soy una escritora tan enamorada de este programa que solo puedo recomendarlo en cada oportunidad disponible. Es el tipo de hallazgos que uno le cuenta los amigos con una alegría genuina, como quien ha encontrado un maravilloso tesoro y no puede aguantarse las ganas de compartirlo.
Por eso esta noticia es tan maravillosa: ya sea usted un usuario enamorado de su PC y de Windows, o un escritor forzado por las circunstancias a utilizar Windows por alguna razón fuera de su control (como es mi caso, durante algunas horas del día), muy pronto encontrará una herramienta incomparable.
Scrivener para Windows utiliza un formato que será compatible con el nuevo Scrivener 2.0 (ya también a la vuelta de la esquina) y, por lo tanto, será muy sencillo trabajar un mismo proyecto en Mac o en PC.
La versión beta pública estará disponible a partir del próximo 25 de octubre y el programa podrá adquirirse a partir de febrero del 2011. Desde ahora, usted puede ver una demostración en video del programa en la nueva página de Scrivener para Windows.
La licencia costará $40 ($35 con descuento educativo). Este precio es una ganga por la calidad de este programa, pero como dicen otros usuarios de Scrivener, “jamás le diremos a Keith lo que realmente estaríamos dispuestos a pagar”. Por lo tanto, soy de quienes gustosamente paga la licencia como una forma de apoyar al equipo y con la esperanza de que se siga desarrollando activamente Scrivener en los años venideros.
Keith todavía no ha escrito su novela de éxito. Quizás ha descubierto, como otros escritores antes que él, que su verdadera vocación no era escribir novelas, sino darle Scrivener al mundo. En otras palabras, que la escritura elige al escritor. (De todas formas, ¡suerte con esa novela!). ¡Felicidades a Literature and Latte por su nuevo hijo y a todos nosotros, escritores del mundo, que contamos los días para tener Scrivener en la PC!
P.d.: Recuerde que también puede visitar el sitio de Scrivener en español para conocer más sobre este programa.
sábado, 11 de septiembre de 2010
Humor: los periódicos ya no son los de antes
Alguna vez recibí, ya perdido en el olvido, uno de esos mensajes anónimos y masivos de correo electrónico en donde se reseñaban los usos del periódico, como limpiar regueros, envolver platos rotos, embalar objetos, cubrirse de la lluvia…
Este anuncio de la nueva aplicación para iPad es, sencillamente, una manera genial de mostrar esa ruptura de la cotidianidad.
Nota: debido a mis limitaciones técnicas, el video aquí insertado se ve incompleto (falta una parte de la imagen). Dejo el vínculo web directamente a YouTube para su correcta visualización (y disfrute): NewsDay para iPad.
sábado, 24 de julio de 2010
El avance inminente del libro digital
Una noticia ha conmocionado la industria editorial norteamericana: Amazon anunció que ha vendido más e-books que libros en tapa dura durante el segundo trimestre del año 2010. Las cifras incluyen todos sus e-books, no solamente los vendidos al Kindle, y ha sido confirmada por los editores.
¿Qué sucedió en el año 2010 para cambiar el panorama de la edición de libros electrónicos en tan solo unos meses? La respuesta salta a la vista para quienes hemos seguido las noticias editoriales: el iPad. Apenas en enero de este año, el iPad no tenía nombre, existía solamente en rumores y circulaba en internet como el esperado producto al que, se decía, Steve Jobs no había aprobado todavía porque demandaba “un producto que sirva para algo más que revisar el correo electrónico en la tina”.
Más de tres millones de iPads vendidos después, el impacto en el mercado es ahora tangible. Amazon y Barnes and Noble han reducido casi a la mitad el costo de sus e-readers. Anuncio, quizás inevitable, de que el e-reader como aparato dedicado exclusivamente a la lectura de libros, con sus limitaciones de color (texto gris sobre fondo gris), podría estar destinado a desaparecer.
Al circular entre los foros de usuarios del iPad se pueden leer anécdotas de todas clases. Como media general, basta utilizar el “jueguete” durante media hora para desearlo compulsivamente. Algunos escritores ya están empleándolo como medio de investigación, por su versatilidad para navegar en la Red. Incluso los temores del teclado táctil se han disipado: hay quienes afirman que escriben más rápido en el teclado del iPad y, por eso, lo aman.
Los editores de vanguardia están con las antenas en estado de alerta. Siempre se supo que la llegada del e-book era inevitable, pero todavía no había sido inventado y comercializado el gadget que pudiera revolucionar la industria, como lo hicieron en su época el CD frente al LP, o el MP3 frente al CD. Ahora, con el iPad, se tiene un modelo exitoso que ganó la batalla gracias a su anticipación y logró imponerse a modo de prototipo de lo que será la lectura de libros del futuro.
sábado, 10 de julio de 2010
Speed Download: descargas sin frustración
Desde mis primeros años como usuaria de la red internet, uno de los peores problemas era la descarga de archivos. En aquellos remotos días, utilizaba una conexión telefónica lenta e inestable. Descargar 5 MB era una odisea y, a menudo era necesario iniciar la descarga varias veces por cualquier problema de conexión, perdiendo todo lo que se había avanzado.
Quince años después de aquellos tiempos fatídicos, las conexiones son más rápidas y seguras, pero siempre existen razones por las que una descarga puede fallar. Ahora ya no me enfrento a problemas con archivos de 5 MB. Ahora hablamos de archivos de 800 MB a 1,5 GB. Con mi conexión lenta para el mundo de hoy, esta clase de archivos puede representar cuatro, seis, ocho horas de descarga. Durante ese tiempo, múltiples situaciones se pueden presentar que obliguen a interrumpir la descarga y comenzar nuevamente.
En Macintosh, hay un programa imprescindible para todo usuario de internet acostumbrado a hacer descargas como estas: Speed Download. La popularidad de esta aplicación es innegable. En su sitio web aseguran que ha sido descargada unas veinte mil veces.
El problema de la descarga a través del navegador (Firefox, Safari) es que si se renuncia al programa, la descarga se detiene y, a menudo, es imposible recuperarla debido a errores irreparables.
El Speed Download administra las descargas de forma separada al navegador. Permite controlar la ubicación del archivo, cuándo se descarga y cuándo se deja de descargar. Además, tiene la capacidad para retomar el archivo luego de haber renunciado al programa, apagado la computadora o reiniciado la conexión de internet. Se pueden manejar varias descargas simultáneamente y ponerlas en pausa, a gusto del usuario.
Además, proporciona información útil, como el tiempo transcurrido y el tiempo estimado de descarga.
Esta es una de esas aplicaciones que puedo recomendar, aun en este blog dedicado a la edición, porque para quienes pasamos muchas horas dedicados a investigar en línea, la descarga de archivos es inevitable y Speed Download ahorra tiempo y elimina frustraciones.
domingo, 20 de junio de 2010
Evernote: notas gratis, multiplataforma y sincronizadas
Una de las actividades primarias de todo proceso de investigación, edición y escritura es la captura de notas para toda clase de propósitos. Ya se trate de guardar una página web, copiar un párrafo, anotar una idea para desarrollarla más tarde, llevar una bitácora o crear listas de cotejo y pendientes, siempre necesitamos de alguna herramienta para mantener la vida y la escritura organizadas.
Hay una gran variedad de programas para este fin. Le dedicamos el artículo del día de hoy al Evernote, debido a tres ventajas que lo hacen el favorito para compartirlo:
- Es gratuito.
- Existe en versiones para Mac, Windows y teléfonos móviles.
- Se sincroniza a través de la web, por lo cual es accesible desde cualquier computadora con un navegador; o bien, desde dos o más computadoras en donde la aplicación haya sido instalada para su respectiva sincronización.
¿Cómo se instala?
El Evernote tiene dos componentes: sitio web y aplicación. La aplicación se descarga de manera gratuita y se instala como cualquier otro programa. Para hacer uso de sus funciones de sincronización, es necesario crear una cuenta en el servidor de sus desarrolladores. Se otorga un espacio básico de 50 MB; si el usuario excede esta capacidad, puede optar por un plan de pago con mayor capacidad. Para una persona que está iniciando con el programa, y sobre todo si la mayoría de sus notas son de texto, la cuenta gratuita será más que suficiente para sus necesidades.
¿Cómo funciona?
El usuario crea “libretas” y “notas”, según sus necesidades y preferencias. Cada libreta puede tener una cantidad ilimitada de notas. Las notas pueden crearse de dos maneras: desde la propia aplicación (notas de texto y de video) o desde el navegador web. El programa convenientemente instala un botón de captura en los navegadores, como Firefox y Safari.
En las preferencias del programa se puede asignar una libreta principal, una libreta para captura de notas web y todo lo concerniente a la apariencia (tipo y tamaño de la letra). Las ventanas pueden organizarse de varias maneras (como lista, iconos, hacia la derecha o abajo); basta pulsar los botones de “vista” y elegir el más adecuado para uno.
El programa incluye un motor de búsqueda y admite la asignación de etiquetas a cada artículo para facilitar su localización.
¿Para qué puede emplearse?
Los usos del programa dependen de la creatividad y necesidades del usuario.
Para mí, una de las funciones favoritas es la creación de listas de pendientes y listas de cotejo. Utilizo, para esto, una combinación del formato de párrafo con viñetas (bullets) y le añado, a cada ítem, una casilla de control de tareas. El programa introduce una especie de botón cuadrado, ligeramente tridimensional, el cual automáticamente añade una marca o “palomita” (✓) si se pulsa sobre la casilla.
Otros usos para los que el programa puede servir:
- Llevar registro de tareas realizadas, bitácoras, listas de eventos asociados a un proyecto.
- Crear notas de pendientes.
- Anotar datos de contacto de personas asociadas a proyectos específicos.
- Guardar borradores de actas, síntesis de reuniones y otras actividades administrativas dentro de cada proyecto.
- Guardar artículos, textos y fotografías para ser revisados posteriormente.
- Tomar notas rápidas y guardar ideas de escritura para desarrollar después (cuentos, artículos, libros…).
- Llevar un diario (si no se tiene otra aplicación más adecuada para este propósito).
- Tener acceso a la información guardada en la aplicación desde varias computadoras (p. ej., casa y oficina).
- Tener acceso a la información guardada en la aplicación desde el teléfono móvil o celular (iPhone y iPod Touch, Android, BlackBerry, Palm Pre, Sony Ericsson X, Windows Mobile).
Algunas personas incluso emplean la aplicación para guardar sus claves (o pistas de las claves), números de serie de programas adquiridos, inventarios y otra gran cantidad de notas que usualmente no caben en otra clase de aplicaciones.
El uso del programa dependerá, por lo tanto, de preguntas como “¿qué necesito tener accesible desde este programa?”, “¿qué utilidad puede tener para mí la sincronización?”, “¿qué clase de información podría colocar ahí?”, “¿tengo otras aplicaciones que cumplan las mismas funciones?”.
El Evernote es una ayuda para la vida diaria, pero requiere de una mente organizada detrás. Reflejará únicamente lo que su usuario decida. Conózcalo, instálelo, pruébelo y, si llena alguna necesidad en su vida, úselo. Herramientas como esta contribuyen a aumentar la productividad y mantener la motivación gracias a la sensación de logro que nos da ver, en retrospectiva, nuestros éxitos y labores cumplidas.
viernes, 11 de junio de 2010
El libro de texto del futuro
En enero del 2010, todavía no se veía con claridad cuándo se iba a realizar un cambio masivo de las tecnologías del libro impreso al libro digital. En ese momento los e-readers dominantes del mercado eran gadgets monofuncionales, casi todos en blanco y negro, con tinta electrónica y en una babel de formatos. Samir Katar, en su artículo “iPad Revisited: 5 Topics for Publishers to Consider”, llama la atención sobre el hecho notable de que dos meses tras el anuncio al mundo del iPad, y dos millones de unidades vendidas después, ningún editor puede pasar por alto los cambios que se avecinan en la edición digital.
Katar indica que ya algunos analistas han comenzado a ver en el iPad el libro de texto del futuro. ¿Y por qué no? Más cómodo y práctico de tener dentro del aula que incluso una computadora de 8 pulgadas, con pantalla a todo color, muy pronto con multitasking, con visor para todo tipo de recursos audiovisuales y textuales (el maestro puede tener un repositorio en “la nube” con presentaciones de diapositivas, fotografías, videos… ¡lo que quiera!, todo accesible desde los iPad con su conexión inalámbrica), con posibilidades para escribir a mano (con un sencillo lápiz adicional que se adquiere por $15) y hacer dibujos y con un teclado táctil para la toma de notas más complejas y hasta para hacer trabajos en clase que se enviarían directamente al correo del docente, antes de que suene el timbre. Algunos usuarios del iPad han reportado que luego del shock inicial del teclado táctil, de hecho les gusta más que los teclados físicos tradicionales (escriben más rápido, según dicen).
Muchas instituciones, dice Katar, como el Instituto de Tecnología de Illinois, la Universidad Seton Hall, la Universidad George Fox y la Universidad Cristiana Abilene, ya han comprado iPads para miembros de su equipo docente y sus estudiantes. Estas instituciones se destacan por haber hecho experimentos con la integración de iPhone y iPod Touch en sus clases.
Cita Katar un estudio realizado en Princeton, en el cual se valoraba el uso del Kindle DX. El resultado resaltaba algo que el sentido común también nos dice: el subrayado, las anotaciones, los post-it y hasta doblar las páginas forman parte de la apropiación cognitiva que el estudiante realiza del texto. Ninguna “nueva tecnología” tendrá éxito hasta que sea capaz de reproducir esta experiencia básica y consubstancial a la lectura en papel.
Desde luego, el iPad tiene potencial y todavía no ha alcanzado su máximo desarrollo, ni es capaz de reproducir esas sencillas experiencias que acompañan la lectura del estudiante. Afortunadamente, con dos millones de usuarios activos y aumentando, también hay una gran presión para mejorarlo y rápidamente, por la vía de actualización y diseño del software, de manera que aun cuando el iPad está apenas en su primera generación, dentro de unos meses los usuarios tendrán muchas más alternativas sin necesidad de cambiar su hardware.
¿Es acaso el iPad el prototipo del libro de texto del futuro? Habrá que esperar, pero ciertamente, es quizás el primer aparato con las características mínimas para avanzar en esa dirección.
Navegador al servicio de la investigación y la escritura
Sin duda investigadores más experimentados habrán encontrado otras maneras de personalizar su navegador. En este artículo compartiré las funciones básicas que encuentro imprescindibles en un navegador web para acompañar mis labores diarias de investigación y escritura.
¿Cuál navegador elegir?
La respuesta depende de varios factores. En primer lugar, la plataforma utilizada. Si se usa Mac, el Safari es el programa más rápido, elegante y estable en su relación con otros programas; pero Firefox funciona bien, aunque mucho más lento y tiende a utilizar demasiados recursos del sistema. En Windows, la mejor opción es Firefox: rápido, completo y con muchos complementos necesarios.
Barra de favoritos
Conviene activar la barra de favoritos, para situar ahí los sitios web que más visitamos. Si bien en los favoritos en general podemos tener cuantas direcciones web queramos, siempre hay un conjunto básico de sitios indispensables a los que necesitamos regresar diariamente. Estos son los que deben ir en la barra. Es conveniente editarles el nombre y dejarlo en la menor cantidad de caracteres posible (entre 3 y 5) para tener más botones en el mismo espacio.
Los motores de búsqueda
Una función esencial para la investigación, la edición y la corrección son los motores de búsqueda, usualmente situados en la esquina superior izquierda, en la barra de herramientas. Tenerlos ahí, para su acceso rápido (sin necesidad de abrir una página web para emplearlos), ahorra tiempo; por lo cual es esencial tener los buscadores que más utilizamos en nuestro diario investigar y corregir.
El Firefox trae algunos buscadores predeterminados, como Google o Wikipedia. Ahí se puede desplegar el menú de todos los buscadores (pulsando el pequeño triángulo negro); al final del menú aparece la opción Administrar motores de búsqueda. Desde ahí se obtienen buscadores adicionales, a través de la página de complementos para Firefox. Recomiendo los siguientes: diccionarios diversos al gusto (Real Academia Española [DRAE], Webster’s, Longman), Enciclopedias (Wikipedia en inglés y español, Reference), Google imágenes, Google Libros y otras bases de datos que puedan ser de utilidad (Amazon, IMDB, eBay).
La limitación de los buscadores de Firefox es que dependen de los complementos que los usuarios hayan subido al sitio. Algunos de estos complementos se desactualizan con el tiempo y dejan de funcionar, como le ocurrió al buscador del Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD), unos años atrás.
El Safari 5 incluye tres motores de búsqueda predeterminados, pero la solución perfecta es un complemento gratuito llamado Glims. Entre sus muchas funciones de utilidad, una de las que más destaca para el investigador empedernido es la capacidad de añadir cualquier motor de búsqueda, sin necesidad de acudir a un complemento específico. Basta seguir las instrucciones en su sitio web y, al instante, casi cualquier diccionario o base de datos estará disponible a nuestro alcance. De esta manera, se puede añadir una variedad de diccionarios mucho más amplia que en Firefox, por mencionar algunos: DRAE, DPD, WordReference, Merriam Webster, Collins, Online Etimology, Etimo… Con el Glims, prácticamente cualquier sitio web o motor de búsqueda favorito queda al alcance de nuestros dedos.
La única limitación del Glims es que solamente funciona en Mac. Los usuarios de Windows no podrán emplear este complemento y seguramente deberán contentarse con el Firefox.
Gestor bibliográfico
Ya hemos hablado en otro artículo de Zotero, un gestor bibliográfico que funciona como una extensión gratuita del Firefox. No hay –y no habrá, según dicen sus desarrolladores– versión para Safari; pero la extensión corre en Mac y Windows. Si este ha sido el gestor bibliográfico elegido por usted para administrar sus fichas, sin duda querrá instalarla en Firefox y utilizar este programa para navegar. Si ha elegido otros programas, como Sente o Bookends, podrá prescindir de esta función y mantenerse en Safari.
Envío de párrafos o páginas a programas gestores de información
Programas para la gestión, almacenamiento y organización de fragmentos de información, como DevonThink, Evernote y ShoveBox, incluyen algún complemento para el navegador, tanto para Firefox como para Safari. Conviene asegurarse de tenerlos instalados para enviar la información rápidamente. Los usuarios de Mac también pueden hacerlo a través de los servicios, aunque en mi experiencia personal, los botones son la manera más rápida de capturar la información de páginas web.
Lectura en pantalla completa
Esta función la incluye la nueva versión de Safari 5 (apenas anunciada al mundo esta misma semana) y, con esto, se sitúa a la vanguardia de los navegadores para quienes debemos leer artículos académicos de cierta extensión. El programa automáticamente identifica si se encuentra ante un “artículo” y activa el botón lector a la derecha del campo de la dirección URL, en la parte superior del navegador. Cuando se pulsa este botón, el artículo pasa a primer plano, con un tipo de letra muy refrescante, sobre un fondo blanco (independientemente del color original de la página) y aislado del resto de la página por dos bandas grises translúcidas a los lados que, de paso, esconden todo lo que pueda estar en la pantalla. Esta manera de leer es sin duda más agradable y descansada para la vista; sin mencionar que contribuye a mejorar la concentración.
Sincronización con otros equipos
Un complemento indispensable es XMarks, disponible para Firefox y Safari, para Mac, Windows y Linux. Esta aplicación gratuita sincroniza todos los navegadores de un mismo equipo (el Safari con el Firefox) y todos los navegadores del mismo usuario en diferentes computadoras (la computadora de la casa y la del trabajo, por ejemplo), gracias a un servicio web en donde se almacenan los favoritos (bookmarks).
Otra de las ventajas del XMarks es que se mantiene como un respaldo permanente y actualizado de nuestra actividad con el navegador. Con esta aplicación, siempre será posible recuperar las direcciones guardadas, en caso de pérdida o de traspaso a una computadora nueva. Los favoritos también se pueden ver desde una página web, en caso de querer accederlos desde una computadora ajena.
Guardado de la sesión anterior
Una función muy útil para investigar es guardar los tabs o pestañas vistas la última vez que el navegador estuvo abierto. De esta manera, se puede continuar una búsqueda al día siguiente, exactamente en donde la dejamos, sin perder tiempo recuperando páginas o incluso tratando de recordar cuáles fueron las páginas visitadas. El Firefox es el más eficiente en esta función, aunque el Glims se la añade también al Safari.
En síntesis
El navegador web del investigador debe tener a la mano todo lo que este necesite: páginas web de acceso frecuente, diccionarios, bases de datos, captura de información, gestor bibliográfico (si se ha elegido esta opción), lectura cómoda, facilidad para recuperar la búsqueda del día anterior y sincronización. Con estas recomendaciones, personalizadas al gusto, el navegador se convierte en una herramienta cómoda y poderosa que vale la pena utilizar.
domingo, 16 de mayo de 2010
El símbolo del escritor contemporáneo
Cada época tiene un símbolo cliché que representa al escritor según la herramienta que emplea: un cálamo, un stylo, una pluma, una máquina de escribir… ¿Cuál es “la pluma” del escritor de hoy?
La manzanita de Apple se filtra ya, discreta, en películas de cine cuyos personajes son escritores. Dos que recuerdo, sin mucho esfuerzo: Carrie, de Sex and the City (2008) y la escritora interpretada por Diane Keaton en Something’s Gotta Give (2003). El caso de Sex and the City es particularmente llamativo. En el sitio web de la película se puede visitar “la MacBook de Carrie”. Se crea la ilusión de entrar al escritorio de Carrie, chatear con sus amigas, ver sus notas y calendario…
Siempre que veo una marca reconocida en una película de Hollywood, no puedo evitar un pensamiento irónico: “¿cuánto pagó la compañía para estar ahí?”.
Sin embargo, incluso Hollywood tiene que ocultar sus huellas y hacer parecer la publicidad como la elección natural del personaje, a partir de los usos que ya la cultura ha ido imponiendo y de los estereotipos que la audiencia puede reconocer con facilidad. Y, en nuestros tiempos, la MacBook se ha ido convirtiendo en la elección natural de cualquier escritor.
Esto, lo aclaro, lo dice una escritora que no está recibiendo dinero alguno por promocionar la marca (¡qué desperdicio!), sino por el reconocimiento de que un escritor que se respete anda con una MacBook debajo del brazo.
¿Las razones? Una computadora portátil, sin importar la marca, es la mejor amiga de un escritor: hay una intimidad al escribir en un instrumento que se puede poner en el regazo, llevar a la mesa, situar en un café, o incluso usarla en el círculo de amigos con quienes hace uno su “taller literario”. Un cuaderno hace todo eso, es verdad, pero sin las ventajas de la era digital en cuanto a capacidad para corregir sin esfuerzo, regresar sobre lo escrito y buscar cualquier palabra clave en cualquier documento creado, sin importar la fecha o el lugar en donde haya sido colocado. Y la máquina de escribir… no solo es tan rígida como el cuaderno y mucho más pesada, además es ruidosa (aunque para quienes nos iniciamos escribiendo uno de esos símbolos de otra época, eso también tiene su mística).
¿Y una MacBook? Si solo dijera Scrivener, ya tendría razones suficientes para convencer a un escritor de usar Mac. Pero si este escritor es, además, investigador, editor, tiene un blog o es periodista, seguramente la Mac tendrá un conjunto de herramientas muy elegantes y eficientes: programas de gestión de bibliografías, artículos y citas, como Sente y Bookends; de organización de la información, como DevonThink; de toma de notas, creación de esquemas y fichas, organización del trabajo y muchas funciones adicionales, como el Circus Ponies Notebook; de creación de líneas de tiempo, como BeeDocs Timeline y Aeon Timeline (un programa todavía en versión beta pero diseñado para escritores); de construcción de genealogías, como el MacFamily Tree; de gestión de blogs y diarios, como MacJournal; de procesadores de texto especializados en escritura técnica, como Mellel; de gestión de la biblioteca, como Delicious Library y otras tantas alternativas gratuitas y de pago.
Y si solo mencionáramos los programas con la función de escritura en pantalla completa, una de las maravillas de la tecnología contemporánea, ya la lista es interesante de por sí. Además de WriteRoom, diseñado exclusivamente para cumplir esa función, tenemos Ulysses (el pionero) y Scrivener, Nisus Writer Pro (único procesador de textos con esa función personalizable), MacJournal y hasta el DevonThink.
Los editores y periodistas no necesitan que alguien los convenza para saber por qué necesitan una Mac: con una industria de la edición dominada por esta plataforma, y por programas como los paquetes de diseño de Adobe, la respuesta se hace evidente.
Así, no por su forma externa sino por la variedad de aplicaciones que hoy día existen para transformar una Mac en la caja de herramientas más completa que un escritor puede soñar, la MacBook es la nueva “pluma” del escritor.
¿Cuánto tiempo durará la computadora portátil como el símbolo del escritor? ¿Acaso los teléfonos sofisticados, el mismo iPhone o el iPad tienen potencial para reemplazarla o complementarla? Esas son preguntas abiertas en un mundo de cambio frenético. Por eso, si tiene curiosidad por ver la evolución de los símbolos del escritor, la próxima vez que vaya al cine, ponga atención y observe los detalles. Si el personaje es escritor, ¿qué usa para escribir?
miércoles, 28 de abril de 2010
DropBox: la magia del respaldo en la nube
Después de esta anécdota nada feliz y de otras tantas experiencias personales, no queda más que sumarse a la paranoia del respaldo en la era digital. Hay muchas maneras de perder la información que creíamos salvaguardada: un disco duro que falla sin previo aviso, un virus maligno, un terremoto, una inundación, un incendio, un robo desafortunado, un bebé travieso… Por esta razón es necesario tener siempre un mínimo de tres respaldos, uno de ellos, si es posible, en un lugar que esté a salvo de las catástrofes físicas de nuestro entorno inmediato. Esto nos lleva a la pregunta: ¿cómo hacemos respaldos de manera eficaz, rápida y sin pérdida de tiempo?
Y si, además, tenemos la condición de laborar parte de nuestro tiempo diario en dos computadoras distintas, una en la casa y otra en el trabajo, por ejemplo, ¿cómo podemos tener una cierta información disponible en ambas locaciones? No duplicados de las carpetas que se van haciendo distintas unas de otras sino la misma información, simultáneamente actualizada en tiempo real.
Antes de Dropbox mi manera de sincronizar documentos entre mi computadora de la casa y la de la oficina, así como mis discos de respaldo, era llevándolos y trayéndolos en una memoria USB o comparando los archivos. Esto deja de ser práctico en poco tiempo: hay que recordar cuál es la última versión del documento y cuidarse de no borrarla accidentalmente. Comencé a valorar el uso de programas de sincronización de respaldo, pero aun así esto implica un paso extra en una función que debería realizarse minuto a minuto, sin alterar la rutina diaria.
Entonces apareció Dropbox y cambió mi opinión respecto a los instrumentos de sincronización de la Web 2.0.
Dropbox es una aplicación de escritorio, que instala una carpeta dentro del disco duro de la computadora. Así, una vez instalado, no es necesario hacer nada más que colocar los documentos de trabajo dentro de esa carpeta y editarlos ahí, si así lo preferimos. La aplicación se encarga de sincronizar automáticamente toda la información de la carpeta con un sitio en la Web, en donde realiza una copia exacta de los archivos que hayamos modificado, sin requerir un paso adicional para hacerlo. Este sitio puede accederse de dos maneras: desde una página web, si estamos en una computadora ajena, o desde la aplicación del Dropbox que podemos instalar en otra computadora de nuestro uso personal, aunque no sea de la misma plataforma que la anterior. Este programa funciona perfectamente en Linux, Macintosh y Windows. (¿No es acaso una maravilla?). Si tenemos el programa instalado en computadoras diferentes, estas se sincronizarán automáticamente con solo iniciar la computadora y tener conexión a internet.
Además de las carpetas para uso privado, podemos crear una carpeta pública, ya sea para cualquier usuario de la Web o únicamente visible con clave y por invitación. Los documentos situados en esa carpeta podrán ser accedidos por nuestros colaboradores desde cualquier computadora y plataforma, en cualquier momento.
El servicio tiene una capacidad gratuita de 2 GB que se puede ampliar hasta a 8 GB, mediante la recomendación a amigos y otros pasos indicados en el sitio web. El servicio de pago puede elegirse entre dos alternativas: 50 GB por $9 mensuales, o $100 GB por $19.99 mensuales.
Sin embargo, para muchos de nosotros, 8 GB es suficiente para tener un lugar seguro en donde guardar un tercer o cuarto respaldo (dos nunca es suficiente) de nuestros archivos más delicados y compartir nuestros archivos en proceso de elaboración.
sábado, 17 de abril de 2010
Zotero: bibliografías eficientes, gratuitas, sincronizadas y multiplataforma
Tiene las siguientes ventajas, nada despreciables:
- Un manejo bastante adecuado de los campos bibliográficos. Por ejemplo, es posible indicar que un «autor» es en realidad un «editor» o «coordinador» y el programa creará la entrada bibliográfica correctamente con ese dato; y añadir un traductor. Sin embargo, no contempla la inclusión del año original de publicación, necesario en obras clásicas, de más de un siglo y en traducciones (cosa que sí se puede hacer en Sente).
- Creación de entradas aunque no se disponga de página web o PDF, solamente llenando los campos de información.
- Capacidad para adjuntar archivos PDF.
- Captura de páginas web, con la creación automática de los metadatos respectivos. Aún así, conviene siempre revisar la información recopilada, porque puede llevar errores de diversa índole: ortografía, adjudicación de campos, etcétera.
- Integración, por medio de un plug-in o extensión, con Word y OpenOffice; y con drag and drop a cualquier aplicación abierta (aunque cuando la referencia se pasa así, hay limitaciones de formato).
- Multiplataforma. Es, en realidad, una extensión del Firefox, por lo cual puede utilizarse indistintamente en Mac, Windows y Linux.
- Sincronización. Si el usuario crea una cuenta en el sitio web de Zotero, podrá sincronizar cuantas computadoras quiera con la misma base de datos, aun si una de estas corre Windows y la otra es una Mac o tiene sistema Linux.
- Bibliotecas compartidas. Es posible crear colecciones públicas, ya sea total o parcialmente abiertas, o visibles solo por invitación. Esta es una herramienta útil para trabajar en colaboración con otras personas o miembros de un equipo.
- Reconoce archivos en formato BibTex y otros formatos de bases de datos bibliográficos, con lo que podemos importar nuestras bibliotecas ya creadas en otros programas, por ejemplo, para compartirlas o tenerlas disponibles fuera de la computadora de la casa.
Cuando la instalación ha sido exitosa, en el procesador de textos aparecerá una barra de herramientas con varios botones directamente vinculados a Zotero: insertar referencia, insertar bibliografía, modificar bibliografía, etcétera. Así, cuando uno quiere insertar una referencia, pulsa el botón respectivo. Una ventana de diálogo nos lleva de inmediato a Zotero para elegir la fuente; ahí podremos incluso indicar el número de página, en caso de tenerlo. Una vez aprobado todo, inserta la referencia, entre paréntesis, según el formato seleccionado. Para crear la lista de referencias, se pulsa el botón de insertar bibliografía y automáticamente, en tiempo real, van apareciendo las fuentes completas conforme las referencias se van insertando en el documento.
Así, de una manera muy sencilla, se va logrando un texto listo para publicación, siempre y cuando la base de datos esté completa, haya sido correctamente digitada e incluya todos los datos pertinentes. En el sitio web de Zotero prometen que es incluso saltar de un estilo bibliográfico a otro durante el proceso de escritura además, desde luego, de poder elegir entre modelos bibliográficos diversos, al menos los más utilizados.
Entre sus desventajas encontramos que nos obliga forzosamente a trabajar con Word u OpenOffice, programas que algunos escritores ya hemos dejado atrás.
No obstante, si su flujo de trabajo debe realizarse forzosamente con los procesadores de texto tradicionales, en plataforma Windows o dependiendo íntegramente de software libre, definitivamente Zotero es su mejor opción.
Cómo hacer una bibliografía con Sente
Comparto aquí la experiencia que he tenido con el programa hasta el momento, aunque estoy segura de que otros usuarios con más experiencia podrán compartir maneras todavía más eficientes de trabajar.
Una de las ventajas de Sente, por encima de las aplicaciones gratuitas limitadas a Word y OpenOffice, es su integración con cualquier procesador de texto o programa que emplee lenguaje RTF. Por esta razón, se puede emplear bien con Scrivener, Nisus Writer, Word y Pages. Su integración con Mellel es todavía mayor, una ventaja para quienes prefieren ese programa (mientras que la integración con Nisus es incipiente, comparada con la que este programa ha logrado con Bookends).
Las otras funciones en que Sente destaca son el excelente manejo de los campos bibliográficos y de notas o citas para el documento. Desde luego, también incluye un poderoso motor de búsqueda, la posibilidad de crear listas inteligentes y la organización de la base de datos a la medida del usuario, mediante colecciones de todo tipo.
Además de la información bibliográfica propiamente dicha, se pueden vincular adjuntos a cada referencia, especialmente útil para incluir documentos en PDF.
También contempla la posibilidad de incluir páginas web, con campos para la hora de recuperación del archivo que, como sabemos, debe incluirse en la lista de referencias.
Paso 1
Crear en Sente una base de datos en donde se colocará toda la información bibliográfica. Es conveniente crear una sola gran base de datos, puesto que la versión actual no permite combinar bases de datos distintas para escanear documentos. Los desarrolladores han prometido que versiones futuras ya tendrán esta función.
Paso 2
Crear el vínculo entre la referencia y el procesador de texto. Esto se puede hacer mediante dos formas:
- comando + y inserta la referencia en el procesador de texto. Este método tiene el inconveniente de que si hay dos procesadores de texto compatibles al mismo tiempo, lo insertará en aquel que aparezca primero en su lista.
- drag and drop desde la ventana de Sente hasta el procesador de texto. En este caso, hay que tomar en cuenta tres tipos de paso entre Sente y el procesador:
- drag and drop: entrada bibliográfica completa. Ejemplo: Corominas, J. (2005). Breve diccionario etimológico de la lengua castellana (3.a ed.). Gredos.
- drag and drop + command: hipervínculo a Sente. Ejemplo: sente:/Bibliograf%C3%ADa+total/Corominas+2005
- drag and drop + option: referencia entre llaves para crear la bibliografía posteriormente. Ejemplo: {Corominas 2005}
Si queremos incluir la lista de referencias, antes de proceder al último paso, hay que escribir, entre llaves, la palabra bibliography, en el lugar en donde queremos situarla, de esta manera: {Bibliography}.
Paso 3
Cuando hayamos terminado de redactar nuestro documento y queramos proceder a realizar la versión final para su publicación, mientras tenemos el documento abierto en el procesador de texto, vamos a Sente > file > scan document. Se abrirá en ese momento una ventana de diálogo para verificar el documento, seleccionar el estilo bibliográfico y elegir la ruta de destino para la versión final; seguidamente, el programa escaneará el archivo y dará un informe de todas las referencias encontradas.
Si estamos de acuerdo, Sente creará un duplicado del documento original, con el mismo nombre y, entre paréntesis, el nombre del estilo bibliográfico seleccionado. Veremos un duplicado exacto de nuestro artículo, salvo que ahora en donde antes había llaves, veremos las referencias bajo el formato seleccionado, tal y como esperamos verlas en la publicación definitiva; y en donde hayamos situado la bibliografía, encontraremos una lista íntegra de todas las obras consultadas y que hayan estado citadas en el texto.
Para un mejor desempeño del formato final, conviene programar Sente a nuestra medida, manipulando el uso de mayúsculas y minúsculas, colocando adecuadamente la información en los campos bibliográficos e, incluso, creando estilos bibliográficos modificados para incluir una puntuación correcta en castellano o la traducción de algunos datos automáticamente insertados. Si hemos realizado esto de manera adecuada, el margen de error en la bibliografía final será mínimo, aunque se recomienda siempre una revisión exhaustiva, si el objetivo último es una publicación.
La fantasía del investigador: bibliografías en un clic
En el artículo anterior mencionamos la imperiosa necesidad de mantener excelentes hábitos de recopilación de datos bibliográficos. Y cuando digo «excelentes», implícitamente le añado «obsesivo-compulsivos», «paranoicos» y «extra precavidos», todo para evitar un intolerable dolor de cabeza cuando estemos contra el tiempo, cumpliendo plazos de entrega y ya listos para ingresar en la cadena de producción editorial o de la academia.
Tras unos meses de experimentación, puedo decir con mucho alivio que existe una manera diferente de trabajar, pero esta requiere de cierta planificación, previsión y, sobre todo, deseos de hacer las cosas bien desde el principio.
El primer paso será seleccionar una herramienta informática para la administración de la base de datos bibliográfica. Como ya se ha mencionado antes en este blog, hay programas de pago de excelente calidad, como el Sente (Mac), el Bookends (Mac) y el Endnote (Mac y PC). Pero también hay gran variedad de herramientas gratuitas. En esta entrada de Wikipedia hay una comparación de los diversos programas y sus posibilidades.
Una vez elegido el programa, lo más temprano que se pueda en el proceso de investigación o de escritura inicial, el siguiente paso será crear la base de datos bibliográfica e irla completando poco a poco. La información será ingresada una única vez; pero, si se ha hecho bien, se podrá utilizar cuantas veces lo desee el usuario, en cuantos artículos, tesis o libros escriba. Por lo tanto, la creación de la base de datos debe ser nuestra prioridad, ya que será de utilidad durante muchos años y escritos por venir.
Una vez que se ha comenzado a escribir, según el programa que se haya elegido, se comienzan a integrar las referencias bibliográficas dentro del texto (en el procesador de textos). Cada programa funciona de manera distinta, pero el resultado es el mismo: al final logramos obtener un documento con sus referencias completas, con una bibliografía generada automáticamente desde el programa y con el formato bibliográfico de nuestra elección, a partir de la gran cantidad de alternativas que estas aplicaciones ofrecen.
Si estos sencillos pasos se han seguido durante todo el proceso de investigación y de escritura, el día antes de la fecha de entrega, solamente estaremos preocupados por revisar la redacción y cualquier gazapo en la bibliografía, pero no estaremos volviéndonos locos recuperando datos faltantes o leyendo de pies a cabeza los manuales de estilo bibliográfico para tratar de entender cuál es la manera correcta de anotar los datos de referencia.
Desde luego, es muy recomendable que el escritor académico maneje correctamente el manual del estilo de citación que está empleando, para que pueda verificar el formato que el software aplicará de manera automática; pero, sin duda, este método reducirá considerablemente el tiempo dedicado a crear las listas de referencias bibliográficas, reducirá el margen de error y le ayudará a presentar trabajos más profesionales con menor esfuerzo.
sábado, 20 de marzo de 2010
Ortotipografía de la raya en oraciones parentéticas
Si nos apegamos a las reglas de la Real Academia Española, raya existe solo es una, según la define el Diccionario panhispánico de dudas como «un trazo horizontal (—) de mayor longitud que el correspondiente al guion (-), con el cual no debe confundirse».
Esta raya es el signo que tradicionalmente se emplea en nuestra lengua para abrir los diálogos de los personajes dentro de una novela u o obra ficcional. Aparece al inicio del párrafo, antes de cualquier palabra del personaje, y debe escribirse al final de las palabras del personaje para indicar que estas han terminado y que, cualquier cosa que esté después, es un comentario del narrador. Según la ortotipografía académica estricta, ese segundo signo es también una raya, de la misma longitud que la de apertura del diálogo.
Sin embargo, editores de obras en habla española, desde hace varias décadas, han empleado un signo gráfico de longitud intermedia entre la raya y el guion: (–) para diferenciar, semióticamente, las oraciones parentéticas dentro de párrafos y los comentarios del autor, distintos de las palabras de los personajes. Mientras esta no sea una regla en firme adoptada por la Academia, queda a gusto de los editores, siempre bajo la norma de aplicarla de manera sistemática en toda la obra escrita, editada o revisada.
Ahora bien, independientemente de cuál raya se emplee, hay reglas comunes que deben seguirse para las rayas de las oraciones parentéticas. Programas como el Microsoft Word incluyen una función automática de corrección que no está adecuadamente programada de acuerdo con las normas ortotipográficas castellanas. Por esa razón, al «corregir» produce dos errores (horrores) ortotipográficos: a) cierra la frase parentética con un guion de menor longitud que la raya de apertura; b) elimina uno de los espacios en blanco obligatorios que deben separar las rayas de la oración principal; y c) elimina la raya de cierre cuando va seguida de punto final. Estas correcciones ocurren como resultado de aplicar reglas ortotipográficas propias de lengua inglesa y no de lengua española.
Así, desde el punto de vista de la grafía, autores, correctores y editores deben vigilar siempre por el cumplimiento de los siguientes detalles:
- La raya de apertura debe tener una longitud idéntica a la raya de cierre.
- La raya de apertura y de cierre se escriben pegadas (sin espacio en blanco) a la primera y última palabra del enunciado parentético, respectivamente.
- La raya de apertura y de cierre se escriben separadas por un espacio en blanco de las palabras de la oración principal dentro de la cual se inscriben.
- Si lo que le sigue a la raya parentética de cierre es un signo de puntuación, se omite el espacio entre la raya y el signo.
- La puntuación de la oración debe abarcar la frase entre rayas; por lo tanto, no se escriben signos de puntuación antes de la raya de apertura, puesto que esta depende semánticamente de la palabra o frase inmediatamente anterior.
- Aunque la raya de cierre vaya seguida de punto final, debe escribirse antes del punto; no se elimina.
sábado, 13 de marzo de 2010
Circus Ponies NoteBook: un diario para organizar la vida y la escritura
Tras un comentario como estos, decidí darle una oportunidad a este programa, que había evaluado muy superficialmente hace algunos meses.
Ciertamente, el primer encanto de NoteBook es su interfaz: imita la apariencia de un cuaderno enresortado, con la posibilidad de personalizar los detalles, como la textura del papel, el ancho y tipo de renglones (en lugar de renglones, cuadrículas, por ejemplo) y el color. Esta función también está presente en OneNote, la aplicación más cercana que tiene Microsoft, pero la metáfora general de este otro programa difiere sustancialmente y no lo hace tan atractivo a la vista en su primera impresión.
NoteBook permite organizar proyectos completos y tiene varias plantillas que pueden adaptarse según las necesidades del usuario, para proyectos tan específicos como planificar un libro (personanajes, aspectos de la historia, capítulos, etc.).
Listas de cotejo
Una de mis funciones favoritas es la versatilidad con la que se pueden crear listas de pendientes. Basta indicar que se trata de una lista de pendientes (o añadir un checkbox al párrafo) para que el ítem se convierta en un “pendiente” al que, con un solo clic se le indica si ya ha sido cumplido o no. El programa incluso se puede personalizar para que, una vez realizado, el pendiente desaparezca o permanezca en la página, en un tono gris y con un tachado. ¡El mismo tipo de signos gráficos que uno utiliza en sus listas escritas a mano!
Notas adhesivas
El programa permite añadir a cualquier página notas adhesivas de varios tipos y colores, que aparecen en su metáfora de notas flotantes en cualquier lugar de la página. Eliminarlas es muy sencillo, como todo en Mac: drag and drop fuera de la página y se desvanece en una nube de polvo. También incluye estas pequeñas notas semitransparentes que colocamos para marcar una página, algo así como banderas (en inglés, flags) de colores para regresar rápidamente a una página. Y, como tales, tienen la apariencia de salirse de la página para recordarnos que hay algo pendiente.
Esquemas, ideas gráficas y escritura manuscrita
Con herramientas de cuadros y líneas, también es posible tomar ideas al vuelo en la forma de esquemas mentales sencillos. La herramienta de pluma, además, nos permite escribir exactamente como si tuviéramos un lápiz en la mano (lo cual, de hecho, podemos hacer si usamos una tablet o el lapicero Pogo Sketch, que aprovecha el multituch trackpad de la MacBook como si fuera una tablet).
Adición de documentos: texto, PDF, fotografías
Añadir un documento es muy sencillo: drag and drop. Se puede incluir directamente en el diario de NoteBook o incluir como vínculo. Las fotografías se “pegan” sobre la hoja de la misma manera que las pegaríamos con cinta adhesiva en un cuaderno de verdad. Es francamente útil para vincular los documentos perdidos en el escritorio a las ideas, los proyectos, todo lo que estamos tratando de mantener en un solo lugar.
Multindex: indización y búsqueda
Pero una de las funciones que más me impresionó es la indización automática de toda la información. NoteBook elabora una variedad de índices: alfabético, por palabras clave, por palabras con mayúscula, pendientes, adjuntos, por fecha de creación… Para tratarse de un cuaderno de notas, un organizador y un esquematizador, esta función es realmente avanzada y permite navegar dentro de nuestros diarios de organización de una manera a la que no estamos acostumbrados pero que, una vez conocida, no se puede vivir sin ella.
Cómo utilizarlo
Este no es un procesador de textos tradicional y tiene su propia lógica de funcionamiento. Una vez que el usuario se acostumbra a la interfaz, el resto es cuestión de creatividad. Cada quien, con base en sus propias necesidades, deberá personalizar el programa para adaptarse a sus necesidades: ¿lo utilizará principalmente para tomar ideas y escribir párrafos largos o para hacer listas de cotejo? ¿Le interesa tener todos sus documentos directamente incrustados en la página o prefiere añadir un hipervínculo? ¿Necesita organizar información que, de otra manera, se pierde y no se sabe en dónde poner?
Todo escritor y editor necesita, además de sus herramientas para escribir, otras para ayudarle en su viaje. Las palabras son su principal herramienta, pero no solo para expresarse sino para pensar, son su materia prima. Esta es una de esas herramientas indispensables para quienes han traído dentro de su MacBook todo aquello que antes existía en papel: cuadernos, notas adhesivas, dibujos al vuelo… ¿Por qué no incluirlo también en nuestro kit de supervivencia para los escritores del siglo XXI?
Una nota final: NoteBook es una aplicación de costo razonable, $49.95; pero también tienen descuento educativo ($29.95).
viernes, 12 de marzo de 2010
Inspiración y concentración: la escritura en pantalla completa
La vista se siente descansada. El bombardeo de luz blanca contra la retina cesa y, en su lugar, se puede elegir (a gusto del usuario) un color que resulte refrescante y descansado. Para algunas personas, es verde sobre negro; para otras, como yo, alguna variante de celeste o naranja, según lo que esté escribiendo y si se necesita diferenciar textos.
Si uno, además de escribir, debe realizar tareas de revisión y corrección de textos directamente en la pantalla de la computadora, agradecerá el cambio de la hoja blanca a la hoja negra. Da gusto regresar a la página a seguir corrigiendo a pesar de las horas transcurridas. Desde luego, siempre es necesario pestañear con frecuencia y hacer pausas (so pena de provocar un daño permanente a la vista), pero realmente esta es una manera mucho más saludable de leer, revisar y escribir.
Para quienes utilizan estos programas para editar y corregir, conviene establecer las preferencias para que en la modalidad de pantalla completa pueda verse el texto con el color original. En lugar de emplear negro, se le pueden asignar dos o más colores distintos al texto, de manera que el editor tenga un código para diferenciar sus intervenciones del texto del autor. Los escritores, en cambio, posiblemente preferirán aplicar la función override text color, lo cual hará que en pantalla el texto adquiera un color predeterminado por el usuario, sin importar el color original en la modalidad de vista normal (usualmente negro).
Programas solo para escribir en pantalla completa
La escritura sin distracciones es la principal y casi única función de WriteRoom, un programa de bajo costo en Macintosh, que tiene su equivalente en diversos programas gratuitos de Windows, como DarkRoom, JDarkRoom (con versiones para Mac, Windows y Linux), Q10 y WritersFocus. Lamentablemente, este tipo de programas únicamente sirve para escribir, sin opciones adicionales de formato, excepto negritas y cursivas. No constituyen procesadores de texto en un sentido completo.
Programas para escritura e investigación
En Macintosh, cada vez más aplicaciones han ido incorporando la modalidad de pantalla completa personalizable. El primer programa en hacerlo fue Ulysses, un programa para escritores. Pero también aprovechan esta interfaz aplicaciones de las que ya hemos hablado en este blog como Scrivener, MacJournal y hasta DevonThink. Otras aplicaciones para escritores también muy buenas, como Storyist, incluyen esta función.
Vista de pantalla completa en el procesador de texto
Ahora bien, para quienes necesitan utilizar un procesador de texto (no un programa para escritores), una excelente alternativa es NisusWriter Pro, que también dispone de la función de escritura en pantalla completa con la capacidad de personalizarla para tener cualquier color de fondo y de texto; incluso se le puede asignar un comando para accederlo de manera rápida.
Bean, un procesador RTF gratuito y muy sencillo para Mac también incluye la vista en pantalla completa y se le puede cambiar el color de fondo y del texto a gusto del usuario. Incluso tiene la posibilidad de elegir cuáles paletas se mostrarán en pantalla completa.
En Windows, no queda más remedio que tratar de hacer lo que se pueda con Word. Aunque este programa incluye una función que denomina lectura en pantalla completa no tiene un comportamiento similar al de los programas citados. Lo único que hace es esconder los menús, pero no es posible modificar el color de las bandas laterales y del fondo, así como el tono del texto (y si lo es, no sé cómo hacerlo). Tampoco se puede ajustar el ancho de la hoja ni tener acceso a las funciones de formato de texto.
Para los usuarios de Word y de Windows, por lo tanto, la única alternativa es utilizar la función de color de la página para cambiarla a negro u otro color de su preferencia. Esta función, en Word 2007 de Windows, se localiza en la pestaña de formato. Una vez que se le asigna el color negro al fondo de la página, el programa automáticamente ajusta el color del texto a blanco para efectos de visualización. En lo personal, encuentro el contraste blanco y negro demasiado pesado para la vista, así que prefiero modificar el color del texto por algún otro menos brillante, pero con el suficiente grado de contraste.
El usuario deberá valorar siempre, según su circunstancia, la mejor manera de aplicar la función de fondo negro o de tonalidad oscura, según sus gustos y el grado de avance o complejidad de su documento.
Entre dos mundos: ¿por qué me conviene sincronizar?
Pues bien, tres pequeñas aplicaciones cambiaron eso para siempre. La primera es DropBox. Lo que este programa hace es casi milagroso: crea una carpeta en el disco duro de mi computadora personal y lo vincula a un espacio web privado. En una sincronización que parece instantánea, los archivos son una exacta réplica los unos de los otros. Una vez hecho este primer paso, se procede a instalar la aplicación en la otra computadora, la computadora en la que pasamos la otra parte de nuestro tiempo, de nuestra vida (la del trabajo, por ejemplo) y ahí se crea, también en el disco duro, una réplica de esa carpeta que se sincronizará con la información almacenada en la página web. Cualquier emergencia o descalabro de información se podrá resolver rápidamente gracias al respaldo en la web, también accesible desde un navegador, sin necesidad de instalar el programa.
Esto es casi milagroso. En lugar de estar pasando a una llave maya, tengo carpetas verdaderamente compartidas, comunes, accesibles a la distancia. Esto me evita no tanto el simple traspaso, como el enorme gasto de energía y esfuerzo que me toma tratar de averiguar cuál es la última versión, estar renombrando los documentos y tantos miles de detalles que vienen detrás de estar tratando de sincronizar «a pie» o «a mano» unas carpetas con otras (sumados a los riesgos derivados: perder archivos, borrar la versión más reciente de forma accidental, olvidar hacer el respaldo, reemplazar la versión nueva con la vieja por accidente…).
El segundo programa que ha pasado a ocupar un lugar preferido en mi lista es el Evernote. La aplicación en sí es casi modesta si la comparamos con DevonThink o incluso con NoteBook (de Circus Ponies); sin embargo, tiene unas características que la hacen invaluable: versiones tanto para Macintosh como para PC y sincronización indolora. Así las cosas, la ventaja del Evernote es que puedo instalarlo en dos computadoras de plataforma distinta, una Mac y una PC, por ejemplo, y también mediante una página web que sirve como punto intermedio, sincronizar ambas computadoras. Así, las notas y listas de pendientes que escribo en la computadora del trabajo están disponibles en mi computadora de la casa de manera inmediata, sin mayores traspasos ni pérdidas de tiempo en respaldos de ninguna clase, sin ningún esfuerzo adicional. Las puedo seguir modificando y alterando, actualizando y cumpliendo y, a la mañana siguiente, cuando regrese al trabajo, ahí estará toda la información actualizada, según la última versión de la noche anterior.
La tercera de estas aplicaciones bendecidas por la sincronización es Zotero. Aplicaciones como Sente, Bookends y Endnote son mucho más eficaces administradores bibliográficos, pero todas son aplicaciones de pago y, las dos primeras, solo existen para Macintosh. ¿Qué hacen los usuarios de PC y qué hacemos quienes solo podemos tener Mac en nuestra casa y no en el trabajo? Esta aplicación es un excelente «plan B», una ayuda para disponer de una herramienta de investigación que además se integra bien con Word y OpenOffice. Zotero, exactamente igual que las dos aplicaciones anteriores, puede sincronizar varias computadoras con la misma base de datos, gracias a la intermediación de un sitio de almacenamiento en línea, también accesible como página web.
Estos tres programas son gratuitos y proporcionan una cantidad básica de espacio de almacenamiento en la red también gratuito. Si el usuario siente que el espacio es muy poco, puede optar por un plan de pago para ampliar la capacidad de almacenamiento.
Así, en síntesis, la capacidad de sincronización, la posibilidad de sincronizar varias computadoras (tantas como queramos), ya sean Macintosh o PC, y el hecho de ser aplicaciones gratuitas, hace que estas sean tres herramientas invaluables que pueden transformar la manera de utilizar la red para quienes piensan que internet es solamente navegar y enviar correos electrónicos.
martes, 2 de marzo de 2010
Oferta para usuarios de Mac: paquete de MacHeist
Debo aclarar que este artículo solamente tiene el propósito de compartir el entusiasmo por una fabulosa oferta, de una usuaria de Mac a cualquier otro (u otra, desde luego) que navegue por la red.
MacHeist está ofreciendo durante esta semana (y por siete días completos) un paquete de programas con un increíble descuento. El valor total del paquete sería de $266, si se pagara la licencia de cada aplicación por separado. El precio del paquete en MacHeist es de $19.95; una suma casi ridícula si se considera que por ese monto se pagaría, si acaso, alguno de los programas a la venta.
Como un incentivo adicional para quienes tienen alguna esquinita de «conciencia social», el 25% de las ventas estará destinado a alguna organización de beneficencia de elección del comprador (también está la alternativa de distribuir el porcentaje entre todas las organizaciones disponibles).
Uno de los programas del paquete es el MacJournal, que ya hemos reseñado antes en este blog (y al que le tengo especial cariño por ser el programa que utilizo semana a semana para escribir y poner en línea estos breves artículos).
Los programas a la venta son los siguientes:
- MacJournal: poderosa herramienta para la escritura de diarios y de blogs. Se pueden crear tantos diarios como quiera el usuario y a cada uno se le puede asignar una clave de acceso distinta.
- RipIt: aplicación para respaldar CD y DVD.
- Clips: herramienta para administrar y manejar la memoria temporal de la computadora de una manera versátil y con múltiples posibilidades.
- CoverScout: programa para buscar las portadas de la colección de música.
- Flow: transmisor de datos para FTP, con funciones adicionales.
- Tales of Monkey Island: juego.
- RapidWeaver: programa para el diseño de páginas web.