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martes, 14 de diciembre de 2010

Scrivener para Windows beta 1.4

Para quienes están utilizando el Scrivener para Windows en su versión beta, ya está disponible la versión 1.4. Los betas anteriores ya expiraron; por lo tanto, para seguir utilizando el programa es necesario instalar esta nueva versión, que caducará el 30 de enero de 2011. Conviene revisar la lista de problemas todavía no resueltos, tanto para conocer las limitaciones de la versión, como para contribuir al reporte de errores. Se espera que la versión comercial esté lista para el mes de febrero.

martes, 2 de noviembre de 2010

Scrivener 2.0 para Mac ya está aquí

A partir de la tarde de ayer, Scrivener estrena imagen. El sitio web ha sido rediseñado para mostrar el Scrivener 2, la nueva versión de este programa que no tiene nada de modesto.

Apenas estoy comenzando a navegar entre sus nuevas funciones, pero ya estoy pasándola en grande. El binder o zona de trabajo tiene mejoras para acercarlo más a la mente del escritor: ahora es posible asignarles iconos a las carpetas y se ha añadido una función interesante: las colecciones. Se pueden crear grupos de archivos (por ejemplo, identificar todas las escenas de un determinado personaje) y verlos como grupos separados.

Me encanta la función de referencia rápida (quick reference) porque despliega una ventana flotante con acceso rápido a cualquier documento. Sumado a la ya existente función de dividir pantalla y a las mejoradas capacidades para guardar metadatos de cada archivo (anotaciones, palabras clave, fotografías…), esto hace más versátil el trabajo y la comparación entre documentos, ya sean notas u otras escenas, y el texto que se esté escribiendo en ese momento.

Las capacidades de sincronización y respaldo de Scrivener 2 también son superiores. Con Dropbox y el iPad en mente, hay varias alternativas para tener acceso a un proyecto desde un aparato móvil o desde otra computadora. Los respaldos hechos a carpetas de Dropbox prometen ser más estables que antes. La capacidad de sincronización con carpetas externas se suma a las funciones –como el snapshot– pensadas en escritores paranoicos que no desean perder una sola línea de trabajo.

Queda todavía mucho por explorar en este programa, pero ya tendré ocasión de ir compartiendo mis hallazgos. Por ahora, quede usted en libertad de hacer la prueba por cuenta propia. Diviértase encontrando maneras creativas de aplicar las funciones de un programa diseñado para escribir, no solo para transcribir.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Scrivener para Windows: el mejor programa para escritores llega a la PC

El día de ayer, Literature and Latte hizo un anuncio extraordinario: durante dos años, secretamente, se ha estado elaborando una versión de Scrivener que pueda correr en Windows como una aplicación nativa de esta plataforma.

Este esfuerzo de programación es el resultado del esfuerzo de Lee, un escritor y programador australiano quien desarrolló independientemente la versión para Windows, bajo el consentimiento y la retroalimentación de Keith, el programador de Scrivener, y el equipo de Literature and Latte.

El éxito de Scrivener reside en que es un programa para escritores diseñado por escritores. Keith no tenía en mente fundar una compañía de software, sino disponer de una herramienta de escritura hecha a sus necesidades, a su gusto y para su plataforma favorita: Macintosh. Así, tomando sus componentes favoritos de todas las aplicaciones con las que intentó escribir su gran novela de éxito, creó un programa a la medida de su trabajo creativo.

Afortunadamente, para los demás escritores del mundo, Keith no fue egoísta y compartió su pequeña joya. De inmediato encontró adeptos, y ahora este programa se ha convertido en la herramienta por excelencia de muchos de nosotros, escritores y editores que estamos lidiando con personajes, tramas y palabras y no tenemos tiempo para, además de todo, lidiar con procesadores de texto diseñados para escribir memorandos y cartas (en otras palabras, Word).

Los escritores usuarios de Windows han tenido programas similares durante muchos años, décadas ya, pero ninguno alcanza la elegancia, la versatilidad y el refinamiento de Scrivener. Puedo afirmar, sin remordimiento alguno, que he pasado muchas horas probando todos los programas de escritores para Windows, en mi intento por encontrar uno, al menos uno, que fuera tan sencillo y poderoso como Scrivener. Sobra decirlo: no lo encontré.

De ahí que mi entusiasmo por Scrivener sea parecido al de Keith, Lee y todo el equipo de Literature and Latte: no soy una vendedora de software tratando de ganar una comisión (de hecho, no lo hago). Soy una escritora tan enamorada de este programa que solo puedo recomendarlo en cada oportunidad disponible. Es el tipo de hallazgos que uno le cuenta los amigos con una alegría genuina, como quien ha encontrado un maravilloso tesoro y no puede aguantarse las ganas de compartirlo.

Por eso esta noticia es tan maravillosa: ya sea usted un usuario enamorado de su PC y de Windows, o un escritor forzado por las circunstancias a utilizar Windows por alguna razón fuera de su control (como es mi caso, durante algunas horas del día), muy pronto encontrará una herramienta incomparable.

Scrivener para Windows utiliza un formato que será compatible con el nuevo Scrivener 2.0 (ya también a la vuelta de la esquina) y, por lo tanto, será muy sencillo trabajar un mismo proyecto en Mac o en PC.

La versión beta pública estará disponible a partir del próximo 25 de octubre y el programa podrá adquirirse a partir de febrero del 2011. Desde ahora, usted puede ver una demostración en video del programa en la nueva página de Scrivener para Windows.

La licencia costará $40 ($35 con descuento educativo). Este precio es una ganga por la calidad de este programa, pero como dicen otros usuarios de Scrivener, “jamás le diremos a Keith lo que realmente estaríamos dispuestos a pagar”. Por lo tanto, soy de quienes gustosamente paga la licencia como una forma de apoyar al equipo y con la esperanza de que se siga desarrollando activamente Scrivener en los años venideros.

Keith todavía no ha escrito su novela de éxito. Quizás ha descubierto, como otros escritores antes que él, que su verdadera vocación no era escribir novelas, sino darle Scrivener al mundo. En otras palabras, que la escritura elige al escritor. (De todas formas, ¡suerte con esa novela!). ¡Felicidades a Literature and Latte por su nuevo hijo y a todos nosotros, escritores del mundo, que contamos los días para tener Scrivener en la PC!

P.d.: Recuerde que también puede visitar el sitio de Scrivener en español para conocer más sobre este programa.

domingo, 20 de junio de 2010

Evernote: notas gratis, multiplataforma y sincronizadas

Una de las actividades primarias de todo proceso de investigación, edición y escritura es la captura de notas para toda clase de propósitos. Ya se trate de guardar una página web, copiar un párrafo, anotar una idea para desarrollarla más tarde, llevar una bitácora o crear listas de cotejo y pendientes, siempre necesitamos de alguna herramienta para mantener la vida y la escritura organizadas.

Hay una gran variedad de programas para este fin. Le dedicamos el artículo del día de hoy al Evernote, debido a tres ventajas que lo hacen el favorito para compartirlo:

  1. Es gratuito.
  2. Existe en versiones para Mac, Windows y teléfonos móviles.
  3. Se sincroniza a través de la web, por lo cual es accesible desde cualquier computadora con un navegador; o bien, desde dos o más computadoras en donde la aplicación haya sido instalada para su respectiva sincronización.

¿Cómo se instala?

El Evernote tiene dos componentes: sitio web y aplicación. La aplicación se descarga de manera gratuita y se instala como cualquier otro programa. Para hacer uso de sus funciones de sincronización, es necesario crear una cuenta en el servidor de sus desarrolladores. Se otorga un espacio básico de 50 MB; si el usuario excede esta capacidad, puede optar por un plan de pago con mayor capacidad. Para una persona que está iniciando con el programa, y sobre todo si la mayoría de sus notas son de texto, la cuenta gratuita será más que suficiente para sus necesidades.

¿Cómo funciona?

El usuario crea “libretas” y “notas”, según sus necesidades y preferencias. Cada libreta puede tener una cantidad ilimitada de notas. Las notas pueden crearse de dos maneras: desde la propia aplicación (notas de texto y de video) o desde el navegador web. El programa convenientemente instala un botón de captura en los navegadores, como Firefox y Safari.

En las preferencias del programa se puede asignar una libreta principal, una libreta para captura de notas web y todo lo concerniente a la apariencia (tipo y tamaño de la letra). Las ventanas pueden organizarse de varias maneras (como lista, iconos, hacia la derecha o abajo); basta pulsar los botones de “vista” y elegir el más adecuado para uno.

El programa incluye un motor de búsqueda y admite la asignación de etiquetas a cada artículo para facilitar su localización.

¿Para qué puede emplearse?

Los usos del programa dependen de la creatividad y necesidades del usuario.

Para mí, una de las funciones favoritas es la creación de listas de pendientes y listas de cotejo. Utilizo, para esto, una combinación del formato de párrafo con viñetas (bullets) y le añado, a cada ítem, una casilla de control de tareas. El programa introduce una especie de botón cuadrado, ligeramente tridimensional, el cual automáticamente añade una marca o “palomita” (✓) si se pulsa sobre la casilla.

Otros usos para los que el programa puede servir:

  • Llevar registro de tareas realizadas, bitácoras, listas de eventos asociados a un proyecto.
  • Crear notas de pendientes.
  • Anotar datos de contacto de personas asociadas a proyectos específicos.
  • Guardar borradores de actas, síntesis de reuniones y otras actividades administrativas dentro de cada proyecto.
  • Guardar artículos, textos y fotografías para ser revisados posteriormente.
  • Tomar notas rápidas y guardar ideas de escritura para desarrollar después (cuentos, artículos, libros…).
  • Llevar un diario (si no se tiene otra aplicación más adecuada para este propósito).
  • Tener acceso a la información guardada en la aplicación desde varias computadoras (p. ej., casa y oficina).
  • Tener acceso a la información guardada en la aplicación desde el teléfono móvil o celular (iPhone y iPod Touch, Android, BlackBerry, Palm Pre, Sony Ericsson X, Windows Mobile).

Algunas personas incluso emplean la aplicación para guardar sus claves (o pistas de las claves), números de serie de programas adquiridos, inventarios y otra gran cantidad de notas que usualmente no caben en otra clase de aplicaciones.

El uso del programa dependerá, por lo tanto, de preguntas como “¿qué necesito tener accesible desde este programa?”, “¿qué utilidad puede tener para mí la sincronización?”, “¿qué clase de información podría colocar ahí?”, “¿tengo otras aplicaciones que cumplan las mismas funciones?”.

El Evernote es una ayuda para la vida diaria, pero requiere de una mente organizada detrás. Reflejará únicamente lo que su usuario decida. Conózcalo, instálelo, pruébelo y, si llena alguna necesidad en su vida, úselo. Herramientas como esta contribuyen a aumentar la productividad y mantener la motivación gracias a la sensación de logro que nos da ver, en retrospectiva, nuestros éxitos y labores cumplidas.

domingo, 16 de mayo de 2010

El símbolo del escritor contemporáneo

Cada época tiene un símbolo cliché que representa al escritor según la herramienta que emplea: un cálamo, un stylo, una pluma, una máquina de escribir… ¿Cuál es “la pluma” del escritor de hoy?

La manzanita de Apple se filtra ya, discreta, en películas de cine cuyos personajes son escritores. Dos que recuerdo, sin mucho esfuerzo: Carrie, de Sex and the City (2008) y la escritora interpretada por Diane Keaton en Something’s Gotta Give (2003). El caso de Sex and the City es particularmente llamativo. En el sitio web de la película se puede visitar “la MacBook de Carrie”. Se crea la ilusión de entrar al escritorio de Carrie, chatear con sus amigas, ver sus notas y calendario…

Siempre que veo una marca reconocida en una película de Hollywood, no puedo evitar un pensamiento irónico: “¿cuánto pagó la compañía para estar ahí?”.

Sin embargo, incluso Hollywood tiene que ocultar sus huellas y hacer parecer la publicidad como la elección natural del personaje, a partir de los usos que ya la cultura ha ido imponiendo y de los estereotipos que la audiencia puede reconocer con facilidad. Y, en nuestros tiempos, la MacBook se ha ido convirtiendo en la elección natural de cualquier escritor.

Esto, lo aclaro, lo dice una escritora que no está recibiendo dinero alguno por promocionar la marca (¡qué desperdicio!), sino por el reconocimiento de que un escritor que se respete anda con una MacBook debajo del brazo.

¿Las razones? Una computadora portátil, sin importar la marca, es la mejor amiga de un escritor: hay una intimidad al escribir en un instrumento que se puede poner en el regazo, llevar a la mesa, situar en un café, o incluso usarla en el círculo de amigos con quienes hace uno su “taller literario”. Un cuaderno hace todo eso, es verdad, pero sin las ventajas de la era digital en cuanto a capacidad para corregir sin esfuerzo, regresar sobre lo escrito y buscar cualquier palabra clave en cualquier documento creado, sin importar la fecha o el lugar en donde haya sido colocado. Y la máquina de escribir… no solo es tan rígida como el cuaderno y mucho más pesada, además es ruidosa (aunque para quienes nos iniciamos escribiendo uno de esos símbolos de otra época, eso también tiene su mística).

¿Y una MacBook? Si solo dijera Scrivener, ya tendría razones suficientes para convencer a un escritor de usar Mac. Pero si este escritor es, además, investigador, editor, tiene un blog o es periodista, seguramente la Mac tendrá un conjunto de herramientas muy elegantes y eficientes: programas de gestión de bibliografías, artículos y citas, como Sente y Bookends; de organización de la información, como DevonThink; de toma de notas, creación de esquemas y fichas, organización del trabajo y muchas funciones adicionales, como el Circus Ponies Notebook; de creación de líneas de tiempo, como BeeDocs Timeline y Aeon Timeline (un programa todavía en versión beta pero diseñado para escritores); de construcción de genealogías, como el MacFamily Tree; de gestión de blogs y diarios, como MacJournal; de procesadores de texto especializados en escritura técnica, como Mellel; de gestión de la biblioteca, como Delicious Library y otras tantas alternativas gratuitas y de pago.

Y si solo mencionáramos los programas con la función de escritura en pantalla completa, una de las maravillas de la tecnología contemporánea, ya la lista es interesante de por sí. Además de WriteRoom, diseñado exclusivamente para cumplir esa función, tenemos Ulysses (el pionero) y Scrivener, Nisus Writer Pro (único procesador de textos con esa función personalizable), MacJournal y hasta el DevonThink.

Los editores y periodistas no necesitan que alguien los convenza para saber por qué necesitan una Mac: con una industria de la edición dominada por esta plataforma, y por programas como los paquetes de diseño de Adobe, la respuesta se hace evidente.

Así, no por su forma externa sino por la variedad de aplicaciones que hoy día existen para transformar una Mac en la caja de herramientas más completa que un escritor puede soñar, la MacBook es la nueva “pluma” del escritor.

¿Cuánto tiempo durará la computadora portátil como el símbolo del escritor? ¿Acaso los teléfonos sofisticados, el mismo iPhone o el iPad tienen potencial para reemplazarla o complementarla? Esas son preguntas abiertas en un mundo de cambio frenético. Por eso, si tiene curiosidad por ver la evolución de los símbolos del escritor, la próxima vez que vaya al cine, ponga atención y observe los detalles. Si el personaje es escritor, ¿qué usa para escribir?

miércoles, 28 de abril de 2010

DropBox: la magia del respaldo en la nube

Hace algún tiempo escuché una historia que me dejó los pelos de punta. Unos ladrones entraron en la casa de una escritora española reconocida, de cuyo nombre no guardé memoria, y se llevaron dos computadoras portátiles. En una de ellas estaban los archivos originales de su próxima novela a punto de publicar. En la otra, el respaldo.

Después de esta anécdota nada feliz y de otras tantas experiencias personales, no queda más que sumarse a la paranoia del respaldo en la era digital. Hay muchas maneras de perder la información que creíamos salvaguardada: un disco duro que falla sin previo aviso, un virus maligno, un terremoto, una inundación, un incendio, un robo desafortunado, un bebé travieso… Por esta razón es necesario tener siempre un mínimo de tres respaldos, uno de ellos, si es posible, en un lugar que esté a salvo de las catástrofes físicas de nuestro entorno inmediato. Esto nos lleva a la pregunta: ¿cómo hacemos respaldos de manera eficaz, rápida y sin pérdida de tiempo?

Y si, además, tenemos la condición de laborar parte de nuestro tiempo diario en dos computadoras distintas, una en la casa y otra en el trabajo, por ejemplo, ¿cómo podemos tener una cierta información disponible en ambas locaciones? No duplicados de las carpetas que se van haciendo distintas unas de otras sino la misma información, simultáneamente actualizada en tiempo real.

Antes de Dropbox mi manera de sincronizar documentos entre mi computadora de la casa y la de la oficina, así como mis discos de respaldo, era llevándolos y trayéndolos en una memoria USB o comparando los archivos. Esto deja de ser práctico en poco tiempo: hay que recordar cuál es la última versión del documento y cuidarse de no borrarla accidentalmente. Comencé a valorar el uso de programas de sincronización de respaldo, pero aun así esto implica un paso extra en una función que debería realizarse minuto a minuto, sin alterar la rutina diaria.

Entonces apareció Dropbox y cambió mi opinión respecto a los instrumentos de sincronización de la Web 2.0.

Dropbox es una aplicación de escritorio, que instala una carpeta dentro del disco duro de la computadora. Así, una vez instalado, no es necesario hacer nada más que colocar los documentos de trabajo dentro de esa carpeta y editarlos ahí, si así lo preferimos. La aplicación se encarga de sincronizar automáticamente toda la información de la carpeta con un sitio en la Web, en donde realiza una copia exacta de los archivos que hayamos modificado, sin requerir un paso adicional para hacerlo. Este sitio puede accederse de dos maneras: desde una página web, si estamos en una computadora ajena, o desde la aplicación del Dropbox que podemos instalar en otra computadora de nuestro uso personal, aunque no sea de la misma plataforma que la anterior. Este programa funciona perfectamente en Linux, Macintosh y Windows. (¿No es acaso una maravilla?). Si tenemos el programa instalado en computadoras diferentes, estas se sincronizarán automáticamente con solo iniciar la computadora y tener conexión a internet.

Además de las carpetas para uso privado, podemos crear una carpeta pública, ya sea para cualquier usuario de la Web o únicamente visible con clave y por invitación. Los documentos situados en esa carpeta podrán ser accedidos por nuestros colaboradores desde cualquier computadora y plataforma, en cualquier momento.

El servicio tiene una capacidad gratuita de 2 GB que se puede ampliar hasta a 8 GB, mediante la recomendación a amigos y otros pasos indicados en el sitio web. El servicio de pago puede elegirse entre dos alternativas: 50 GB por $9 mensuales, o $100 GB por $19.99 mensuales.

Sin embargo, para muchos de nosotros, 8 GB es suficiente para tener un lugar seguro en donde guardar un tercer o cuarto respaldo (dos nunca es suficiente) de nuestros archivos más delicados y compartir nuestros archivos en proceso de elaboración.

sábado, 17 de abril de 2010

Zotero: bibliografías eficientes, gratuitas, sincronizadas y multiplataforma

Zotero es una de las mejores alternativas de administración de base de datos bibliográfica para quienes no disponen de los medios o la posibilidad de emplear programas como Sente, Bookends o Endnote.

Tiene las siguientes ventajas, nada despreciables:

  1. Un manejo bastante adecuado de los campos bibliográficos. Por ejemplo, es posible indicar que un «autor» es en realidad un «editor» o «coordinador» y el programa creará la entrada bibliográfica correctamente con ese dato; y añadir un traductor. Sin embargo, no contempla la inclusión del año original de publicación, necesario en obras clásicas, de más de un siglo y en traducciones (cosa que sí se puede hacer en Sente).
  2. Creación de entradas aunque no se disponga de página web o PDF, solamente llenando los campos de información.
  3. Capacidad para adjuntar archivos PDF.
  4. Captura de páginas web, con la creación automática de los metadatos respectivos. Aún así, conviene siempre revisar la información recopilada, porque puede llevar errores de diversa índole: ortografía, adjudicación de campos, etcétera.
  5. Integración, por medio de un plug-in o extensión, con Word y OpenOffice; y con drag and drop a cualquier aplicación abierta (aunque cuando la referencia se pasa así, hay limitaciones de formato).
  6. Multiplataforma. Es, en realidad, una extensión del Firefox, por lo cual puede utilizarse indistintamente en Mac, Windows y Linux.
  7. Sincronización. Si el usuario crea una cuenta en el sitio web de Zotero, podrá sincronizar cuantas computadoras quiera con la misma base de datos, aun si una de estas corre Windows y la otra es una Mac o tiene sistema Linux.
  8. Bibliotecas compartidas. Es posible crear colecciones públicas, ya sea total o parcialmente abiertas, o visibles solo por invitación. Esta es una herramienta útil para trabajar en colaboración con otras personas o miembros de un equipo.
  9. Reconoce archivos en formato BibTex y otros formatos de bases de datos bibliográficos, con lo que podemos importar nuestras bibliotecas ya creadas en otros programas, por ejemplo, para compartirlas o tenerlas disponibles fuera de la computadora de la casa.
La creación de documentos con referencias en Zotero es bastante simple, una vez que se ha superado el escollo inicial de instalar la extensión para Word o para OpenOffice. La instalación del programa no incluye, de manera automática, esta extensión. Es necesario ir al sitio web de Zotero y buscar el plug-in respectivo.

Cuando la instalación ha sido exitosa, en el procesador de textos aparecerá una barra de herramientas con varios botones directamente vinculados a Zotero: insertar referencia, insertar bibliografía, modificar bibliografía, etcétera. Así, cuando uno quiere insertar una referencia, pulsa el botón respectivo. Una ventana de diálogo nos lleva de inmediato a Zotero para elegir la fuente; ahí podremos incluso indicar el número de página, en caso de tenerlo. Una vez aprobado todo, inserta la referencia, entre paréntesis, según el formato seleccionado. Para crear la lista de referencias, se pulsa el botón de insertar bibliografía y automáticamente, en tiempo real, van apareciendo las fuentes completas conforme las referencias se van insertando en el documento.

Así, de una manera muy sencilla, se va logrando un texto listo para publicación, siempre y cuando la base de datos esté completa, haya sido correctamente digitada e incluya todos los datos pertinentes. En el sitio web de Zotero prometen que es incluso saltar de un estilo bibliográfico a otro durante el proceso de escritura además, desde luego, de poder elegir entre modelos bibliográficos diversos, al menos los más utilizados.

Entre sus desventajas encontramos que nos obliga forzosamente a trabajar con Word u OpenOffice, programas que algunos escritores ya hemos dejado atrás.

No obstante, si su flujo de trabajo debe realizarse forzosamente con los procesadores de texto tradicionales, en plataforma Windows o dependiendo íntegramente de software libre, definitivamente Zotero es su mejor opción.

Cómo hacer una bibliografía con Sente

Sente, como ya se ha mencionado antes en este blog, es un programa para la creación de una base de datos bibliográfica que pueda integrarse con la escritura de documentación académica.

Comparto aquí la experiencia que he tenido con el programa hasta el momento, aunque estoy segura de que otros usuarios con más experiencia podrán compartir maneras todavía más eficientes de trabajar.

Una de las ventajas de Sente, por encima de las aplicaciones gratuitas limitadas a Word y OpenOffice, es su integración con cualquier procesador de texto o programa que emplee lenguaje RTF. Por esta razón, se puede emplear bien con Scrivener, Nisus Writer, Word y Pages. Su integración con Mellel es todavía mayor, una ventaja para quienes prefieren ese programa (mientras que la integración con Nisus es incipiente, comparada con la que este programa ha logrado con Bookends).

Las otras funciones en que Sente destaca son el excelente manejo de los campos bibliográficos y de notas o citas para el documento. Desde luego, también incluye un poderoso motor de búsqueda, la posibilidad de crear listas inteligentes y la organización de la base de datos a la medida del usuario, mediante colecciones de todo tipo.

Además de la información bibliográfica propiamente dicha, se pueden vincular adjuntos a cada referencia, especialmente útil para incluir documentos en PDF.

También contempla la posibilidad de incluir páginas web, con campos para la hora de recuperación del archivo que, como sabemos, debe incluirse en la lista de referencias.

Paso 1
Crear en Sente una base de datos en donde se colocará toda la información bibliográfica. Es conveniente crear una sola gran base de datos, puesto que la versión actual no permite combinar bases de datos distintas para escanear documentos. Los desarrolladores han prometido que versiones futuras ya tendrán esta función.

Paso 2
Crear el vínculo entre la referencia y el procesador de texto. Esto se puede hacer mediante dos formas:

  1. comando + y inserta la referencia en el procesador de texto. Este método tiene el inconveniente de que si hay dos procesadores de texto compatibles al mismo tiempo, lo insertará en aquel que aparezca primero en su lista.
  2. drag and drop desde la ventana de Sente hasta el procesador de texto. En este caso, hay que tomar en cuenta tres tipos de paso entre Sente y el procesador:
    • drag and drop: entrada bibliográfica completa. Ejemplo: Corominas, J. (2005). Breve diccionario etimológico de la lengua castellana (3.a ed.). Gredos.
    • drag and drop + command: hipervínculo a Sente. Ejemplo: sente:/Bibliograf%C3%ADa+total/Corominas+2005
    • drag and drop + option: referencia entre llaves para crear la bibliografía posteriormente. Ejemplo: {Corominas 2005}
Si además queremos añadir un número de página a la referencia, basta escribir dentro de ella una arroba seguida del número de página, así: {Corominas 2005@45}.

Si queremos incluir la lista de referencias, antes de proceder al último paso, hay que escribir, entre llaves, la palabra bibliography, en el lugar en donde queremos situarla, de esta manera: {Bibliography}.

Paso 3
Cuando hayamos terminado de redactar nuestro documento y queramos proceder a realizar la versión final para su publicación, mientras tenemos el documento abierto en el procesador de texto, vamos a Sente > file > scan document. Se abrirá en ese momento una ventana de diálogo para verificar el documento, seleccionar el estilo bibliográfico y elegir la ruta de destino para la versión final; seguidamente, el programa escaneará el archivo y dará un informe de todas las referencias encontradas.

Si estamos de acuerdo, Sente creará un duplicado del documento original, con el mismo nombre y, entre paréntesis, el nombre del estilo bibliográfico seleccionado. Veremos un duplicado exacto de nuestro artículo, salvo que ahora en donde antes había llaves, veremos las referencias bajo el formato seleccionado, tal y como esperamos verlas en la publicación definitiva; y en donde hayamos situado la bibliografía, encontraremos una lista íntegra de todas las obras consultadas y que hayan estado citadas en el texto.

Para un mejor desempeño del formato final, conviene programar Sente a nuestra medida, manipulando el uso de mayúsculas y minúsculas, colocando adecuadamente la información en los campos bibliográficos e, incluso, creando estilos bibliográficos modificados para incluir una puntuación correcta en castellano o la traducción de algunos datos automáticamente insertados. Si hemos realizado esto de manera adecuada, el margen de error en la bibliografía final será mínimo, aunque se recomienda siempre una revisión exhaustiva, si el objetivo último es una publicación.

La fantasía del investigador: bibliografías en un clic

El título que he elegido para este artículo es un poco falaz. En realidad, las bibliografías «en un clic» no existen si no han sido precedidas por mucha paciencia, buenos hábitos de acopio de datos y, sobre todo, herramientas informáticas de punta para la investigación. Entonces sí, cuando esos factores se sincronizan, podemos llegar al momento de nuestra escritura en que la lista final de referencias de una publicación se haga, literalmente, en un clic.

En el artículo anterior mencionamos la imperiosa necesidad de mantener excelentes hábitos de recopilación de datos bibliográficos. Y cuando digo «excelentes», implícitamente le añado «obsesivo-compulsivos», «paranoicos» y «extra precavidos», todo para evitar un intolerable dolor de cabeza cuando estemos contra el tiempo, cumpliendo plazos de entrega y ya listos para ingresar en la cadena de producción editorial o de la academia.

Tras unos meses de experimentación, puedo decir con mucho alivio que existe una manera diferente de trabajar, pero esta requiere de cierta planificación, previsión y, sobre todo, deseos de hacer las cosas bien desde el principio.

El primer paso será seleccionar una herramienta informática para la administración de la base de datos bibliográfica. Como ya se ha mencionado antes en este blog, hay programas de pago de excelente calidad, como el Sente (Mac), el Bookends (Mac) y el Endnote (Mac y PC). Pero también hay gran variedad de herramientas gratuitas. En esta entrada de Wikipedia hay una comparación de los diversos programas y sus posibilidades.

Una vez elegido el programa, lo más temprano que se pueda en el proceso de investigación o de escritura inicial, el siguiente paso será crear la base de datos bibliográfica e irla completando poco a poco. La información será ingresada una única vez; pero, si se ha hecho bien, se podrá utilizar cuantas veces lo desee el usuario, en cuantos artículos, tesis o libros escriba. Por lo tanto, la creación de la base de datos debe ser nuestra prioridad, ya que será de utilidad durante muchos años y escritos por venir.

Una vez que se ha comenzado a escribir, según el programa que se haya elegido, se comienzan a integrar las referencias bibliográficas dentro del texto (en el procesador de textos). Cada programa funciona de manera distinta, pero el resultado es el mismo: al final logramos obtener un documento con sus referencias completas, con una bibliografía generada automáticamente desde el programa y con el formato bibliográfico de nuestra elección, a partir de la gran cantidad de alternativas que estas aplicaciones ofrecen.

Si estos sencillos pasos se han seguido durante todo el proceso de investigación y de escritura, el día antes de la fecha de entrega, solamente estaremos preocupados por revisar la redacción y cualquier gazapo en la bibliografía, pero no estaremos volviéndonos locos recuperando datos faltantes o leyendo de pies a cabeza los manuales de estilo bibliográfico para tratar de entender cuál es la manera correcta de anotar los datos de referencia.

Desde luego, es muy recomendable que el escritor académico maneje correctamente el manual del estilo de citación que está empleando, para que pueda verificar el formato que el software aplicará de manera automática; pero, sin duda, este método reducirá considerablemente el tiempo dedicado a crear las listas de referencias bibliográficas, reducirá el margen de error y le ayudará a presentar trabajos más profesionales con menor esfuerzo.

sábado, 13 de marzo de 2010

Circus Ponies NoteBook: un diario para organizar la vida y la escritura

Un lector de este blog llamó la atención sobre el programa NoteBook de Circus Ponies. En sus palabras: «lo considero mi compañero de trabajo y asistente personal de mi Macbook: con él mantengo mi diario, mi agenda, que puedo sincronizar con iCal (o el fantástico BusyCal) y el iPhone, el seguimiento de proyectos y tareas, la organización de apuntes y notas dispersas, el potente outliner que me permite ordenar mis pensamientos,… es el programa que me permite “conversar” conmigo mismo y evaluar el resultado de mis acciones».

Tras un comentario como estos, decidí darle una oportunidad a este programa, que había evaluado muy superficialmente hace algunos meses.

Ciertamente, el primer encanto de NoteBook es su interfaz: imita la apariencia de un cuaderno enresortado, con la posibilidad de personalizar los detalles, como la textura del papel, el ancho y tipo de renglones (en lugar de renglones, cuadrículas, por ejemplo) y el color. Esta función también está presente en OneNote, la aplicación más cercana que tiene Microsoft, pero la metáfora general de este otro programa difiere sustancialmente y no lo hace tan atractivo a la vista en su primera impresión.

NoteBook permite organizar proyectos completos y tiene varias plantillas que pueden adaptarse según las necesidades del usuario, para proyectos tan específicos como planificar un libro (personanajes, aspectos de la historia, capítulos, etc.).

Listas de cotejo
Una de mis funciones favoritas es la versatilidad con la que se pueden crear listas de pendientes. Basta indicar que se trata de una lista de pendientes (o añadir un checkbox al párrafo) para que el ítem se convierta en un “pendiente” al que, con un solo clic se le indica si ya ha sido cumplido o no. El programa incluso se puede personalizar para que, una vez realizado, el pendiente desaparezca o permanezca en la página, en un tono gris y con un tachado. ¡El mismo tipo de signos gráficos que uno utiliza en sus listas escritas a mano!

Notas adhesivas
El programa permite añadir a cualquier página notas adhesivas de varios tipos y colores, que aparecen en su metáfora de notas flotantes en cualquier lugar de la página. Eliminarlas es muy sencillo, como todo en Mac: drag and drop fuera de la página y se desvanece en una nube de polvo. También incluye estas pequeñas notas semitransparentes que colocamos para marcar una página, algo así como banderas (en inglés, flags) de colores para regresar rápidamente a una página. Y, como tales, tienen la apariencia de salirse de la página para recordarnos que hay algo pendiente.

Esquemas, ideas gráficas y escritura manuscrita
Con herramientas de cuadros y líneas, también es posible tomar ideas al vuelo en la forma de esquemas mentales sencillos. La herramienta de pluma, además, nos permite escribir exactamente como si tuviéramos un lápiz en la mano (lo cual, de hecho, podemos hacer si usamos una tablet o el lapicero Pogo Sketch, que aprovecha el multituch trackpad de la MacBook como si fuera una tablet).

Adición de documentos: texto, PDF, fotografías
Añadir un documento es muy sencillo: drag and drop. Se puede incluir directamente en el diario de NoteBook o incluir como vínculo. Las fotografías se “pegan” sobre la hoja de la misma manera que las pegaríamos con cinta adhesiva en un cuaderno de verdad. Es francamente útil para vincular los documentos perdidos en el escritorio a las ideas, los proyectos, todo lo que estamos tratando de mantener en un solo lugar.

Multindex: indización y búsqueda
Pero una de las funciones que más me impresionó es la indización automática de toda la información. NoteBook elabora una variedad de índices: alfabético, por palabras clave, por palabras con mayúscula, pendientes, adjuntos, por fecha de creación… Para tratarse de un cuaderno de notas, un organizador y un esquematizador, esta función es realmente avanzada y permite navegar dentro de nuestros diarios de organización de una manera a la que no estamos acostumbrados pero que, una vez conocida, no se puede vivir sin ella.

Cómo utilizarlo
Este no es un procesador de textos tradicional y tiene su propia lógica de funcionamiento. Una vez que el usuario se acostumbra a la interfaz, el resto es cuestión de creatividad. Cada quien, con base en sus propias necesidades, deberá personalizar el programa para adaptarse a sus necesidades: ¿lo utilizará principalmente para tomar ideas y escribir párrafos largos o para hacer listas de cotejo? ¿Le interesa tener todos sus documentos directamente incrustados en la página o prefiere añadir un hipervínculo? ¿Necesita organizar información que, de otra manera, se pierde y no se sabe en dónde poner?


Todo escritor y editor necesita, además de sus herramientas para escribir, otras para ayudarle en su viaje. Las palabras son su principal herramienta, pero no solo para expresarse sino para pensar, son su materia prima. Esta es una de esas herramientas indispensables para quienes han traído dentro de su MacBook todo aquello que antes existía en papel: cuadernos, notas adhesivas, dibujos al vuelo… ¿Por qué no incluirlo también en nuestro kit de supervivencia para los escritores del siglo XXI?

Una nota final: NoteBook es una aplicación de costo razonable, $49.95; pero también tienen descuento educativo ($29.95).

viernes, 12 de marzo de 2010

Inspiración y concentración: la escritura en pantalla completa

Una de las principales funciones de un verdadero programa para escritores es la modalidad de pantalla completa o full-screen. Esta función esconde todo: escritorio, menús, otras ventanas… y deja al escritor en total soledad frente a su propio texto. La concentración es posible, una vez que todas las distracciones han sido hechas a un lado.

La vista se siente descansada. El bombardeo de luz blanca contra la retina cesa y, en su lugar, se puede elegir (a gusto del usuario) un color que resulte refrescante y descansado. Para algunas personas, es verde sobre negro; para otras, como yo, alguna variante de celeste o naranja, según lo que esté escribiendo y si se necesita diferenciar textos.

Si uno, además de escribir, debe realizar tareas de revisión y corrección de textos directamente en la pantalla de la computadora, agradecerá el cambio de la hoja blanca a la hoja negra. Da gusto regresar a la página a seguir corrigiendo a pesar de las horas transcurridas. Desde luego, siempre es necesario pestañear con frecuencia y hacer pausas (so pena de provocar un daño permanente a la vista), pero realmente esta es una manera mucho más saludable de leer, revisar y escribir.

Para quienes utilizan estos programas para editar y corregir, conviene establecer las preferencias para que en la modalidad de pantalla completa pueda verse el texto con el color original. En lugar de emplear negro, se le pueden asignar dos o más colores distintos al texto, de manera que el editor tenga un código para diferenciar sus intervenciones del texto del autor. Los escritores, en cambio, posiblemente preferirán aplicar la función override text color, lo cual hará que en pantalla el texto adquiera un color predeterminado por el usuario, sin importar el color original en la modalidad de vista normal (usualmente negro).


Programas solo para escribir en pantalla completa

La escritura sin distracciones es la principal y casi única función de WriteRoom, un programa de bajo costo en Macintosh, que tiene su equivalente en diversos programas gratuitos de Windows, como DarkRoom, JDarkRoom (con versiones para Mac, Windows y Linux), Q10 y WritersFocus. Lamentablemente, este tipo de programas únicamente sirve para escribir, sin opciones adicionales de formato, excepto negritas y cursivas. No constituyen procesadores de texto en un sentido completo.


Programas para escritura e investigación
En Macintosh, cada vez más aplicaciones han ido incorporando la modalidad de pantalla completa personalizable. El primer programa en hacerlo fue Ulysses, un programa para escritores. Pero también aprovechan esta interfaz aplicaciones de las que ya hemos hablado en este blog como Scrivener, MacJournal y hasta DevonThink. Otras aplicaciones para escritores también muy buenas, como Storyist, incluyen esta función.


Vista de pantalla completa en el procesador de texto
Ahora bien, para quienes necesitan utilizar un procesador de texto (no un programa para escritores), una excelente alternativa es NisusWriter Pro, que también dispone de la función de escritura en pantalla completa con la capacidad de personalizarla para tener cualquier color de fondo y de texto; incluso se le puede asignar un comando para accederlo de manera rápida.

Bean, un procesador RTF gratuito y muy sencillo para Mac también incluye la vista en pantalla completa y se le puede cambiar el color de fondo y del texto a gusto del usuario. Incluso tiene la posibilidad de elegir cuáles paletas se mostrarán en pantalla completa.

En Windows, no queda más remedio que tratar de hacer lo que se pueda con Word. Aunque este programa incluye una función que denomina lectura en pantalla completa no tiene un comportamiento similar al de los programas citados. Lo único que hace es esconder los menús, pero no es posible modificar el color de las bandas laterales y del fondo, así como el tono del texto (y si lo es, no sé cómo hacerlo). Tampoco se puede ajustar el ancho de la hoja ni tener acceso a las funciones de formato de texto.

Para los usuarios de Word y de Windows, por lo tanto, la única alternativa es utilizar la función de color de la página para cambiarla a negro u otro color de su preferencia. Esta función, en Word 2007 de Windows, se localiza en la pestaña de formato. Una vez que se le asigna el color negro al fondo de la página, el programa automáticamente ajusta el color del texto a blanco para efectos de visualización. En lo personal, encuentro el contraste blanco y negro demasiado pesado para la vista, así que prefiero modificar el color del texto por algún otro menos brillante, pero con el suficiente grado de contraste.

El usuario deberá valorar siempre, según su circunstancia, la mejor manera de aplicar la función de fondo negro o de tonalidad oscura, según sus gustos y el grado de avance o complejidad de su documento.

Entre dos mundos: ¿por qué me conviene sincronizar?

Jamás le había dado importancia a la sincronización, esa pequeña palabra que, en el mundo informático, tiene un significado tan peculiar. Era un conocimiento ajeno, extraño, del que no tenía la mínima noción de cómo podía afectarme a mí directamente, de cómo podía invadir mi vida cotidiana y modificar mi manera de utilizar internet.

Pues bien, tres pequeñas aplicaciones cambiaron eso para siempre. La primera es DropBox. Lo que este programa hace es casi milagroso: crea una carpeta en el disco duro de mi computadora personal y lo vincula a un espacio web privado. En una sincronización que parece instantánea, los archivos son una exacta réplica los unos de los otros. Una vez hecho este primer paso, se procede a instalar la aplicación en la otra computadora, la computadora en la que pasamos la otra parte de nuestro tiempo, de nuestra vida (la del trabajo, por ejemplo) y ahí se crea, también en el disco duro, una réplica de esa carpeta que se sincronizará con la información almacenada en la página web. Cualquier emergencia o descalabro de información se podrá resolver rápidamente gracias al respaldo en la web, también accesible desde un navegador, sin necesidad de instalar el programa.

Esto es casi milagroso. En lugar de estar pasando a una llave maya, tengo carpetas verdaderamente compartidas, comunes, accesibles a la distancia. Esto me evita no tanto el simple traspaso, como el enorme gasto de energía y esfuerzo que me toma tratar de averiguar cuál es la última versión, estar renombrando los documentos y tantos miles de detalles que vienen detrás de estar tratando de sincronizar «a pie» o «a mano» unas carpetas con otras (sumados a los riesgos derivados: perder archivos, borrar la versión más reciente de forma accidental, olvidar hacer el respaldo, reemplazar la versión nueva con la vieja por accidente…).

El segundo programa que ha pasado a ocupar un lugar preferido en mi lista es el Evernote. La aplicación en sí es casi modesta si la comparamos con DevonThink o incluso con NoteBook (de Circus Ponies); sin embargo, tiene unas características que la hacen invaluable: versiones tanto para Macintosh como para PC y sincronización indolora. Así las cosas, la ventaja del Evernote es que puedo instalarlo en dos computadoras de plataforma distinta, una Mac y una PC, por ejemplo, y también mediante una página web que sirve como punto intermedio, sincronizar ambas computadoras. Así, las notas y listas de pendientes que escribo en la computadora del trabajo están disponibles en mi computadora de la casa de manera inmediata, sin mayores traspasos ni pérdidas de tiempo en respaldos de ninguna clase, sin ningún esfuerzo adicional. Las puedo seguir modificando y alterando, actualizando y cumpliendo y, a la mañana siguiente, cuando regrese al trabajo, ahí estará toda la información actualizada, según la última versión de la noche anterior.

La tercera de estas aplicaciones bendecidas por la sincronización es Zotero. Aplicaciones como Sente, Bookends y Endnote son mucho más eficaces administradores bibliográficos, pero todas son aplicaciones de pago y, las dos primeras, solo existen para Macintosh. ¿Qué hacen los usuarios de PC y qué hacemos quienes solo podemos tener Mac en nuestra casa y no en el trabajo? Esta aplicación es un excelente «plan B», una ayuda para disponer de una herramienta de investigación que además se integra bien con Word y OpenOffice. Zotero, exactamente igual que las dos aplicaciones anteriores, puede sincronizar varias computadoras con la misma base de datos, gracias a la intermediación de un sitio de almacenamiento en línea, también accesible como página web.

Estos tres programas son gratuitos y proporcionan una cantidad básica de espacio de almacenamiento en la red también gratuito. Si el usuario siente que el espacio es muy poco, puede optar por un plan de pago para ampliar la capacidad de almacenamiento.

Así, en síntesis, la capacidad de sincronización, la posibilidad de sincronizar varias computadoras (tantas como queramos), ya sean Macintosh o PC, y el hecho de ser aplicaciones gratuitas, hace que estas sean tres herramientas invaluables que pueden transformar la manera de utilizar la red para quienes piensan que internet es solamente navegar y enviar correos electrónicos.

sábado, 20 de febrero de 2010

MacUpdate Promo en Nisaba

En este blog hemos revisado muchos programas aptos para la escritura, la producción académica y la labor editorial. También hemos visto que los mejores de estos programas se encuentran disponibles únicamente para las computadoras Macintosh y su sistema operativo, OS X.

Uno de mis más exitosos hallazgos cuando recién compré mi Mac fueron los sitios web con promociones diarias para programas Macintosh, como MacUpdate Promo y MacZot. Estos dos sitios ponen en oferta un programa al día (con excepción de los fines de semana, cuando la promoción dura dos días, y paquetes estacionales) a un precio increíble, que suele rondar el 50% o más.

En lo personal, ha sido a través de MacUpdate que he adquirido algunos de los programas que utilizo. De este sitio en particular me gusta la selección de software, el precio de las ofertas y los comentarios de otros compradores, muy honestos y sin compromisos publicitarios.

Como una manera de compartir este hallazgo con los lectores de Nisaba, a partir de hoy se podrá ver en la sección lateral de este blog la oferta diaria de MacUpdate Promo. Con promociones así y un poco de paciencia, es posible obtener las herramientas informáticas más adecuadas para el buen funcionamiento de nuestro flujo de trabajo y de nuestra computadora con un presupuesto mucho menor que el costo pleno de las licencias. ¡Que lo disfruten!

sábado, 13 de febrero de 2010

Devonthink: una herramienta para la investigación

En lo personal, me encantan las fases iniciales de una investigación: la búsqueda de pequeñas pistas, el hallazgo de libros dentro de las bibliografías de otros libros, las citas útiles que saltan de las páginas leídas, las interrogantes a cada párrafo del camino, la colección de entrevistas y opiniones, las ideas sueltas, los fragmentos de respuestas que van apareciendo sin orden, ni aviso previo... De esta forma, a veces caótica y desarticulada, tras muchas semanas, meses o hasta años, van tomando forma muchas de las grandes investigaciones. Es una etapa hermosa, divertida, llena de sorpresas y, sobre todo, de mucho asombro.

Sin embargo, desde el punto de vista práctico, también es una etapa llena de hojas sueltas, cuadernos caóticos, fichas acumuladas unas sobre otras, archivos inmanejables, fotocopias indistinguibles, libros en todos los estantes y, ahora en la era digital, carpetas y subcarpetas (directorios y subdirectorios) que se pierden en la selva de nuestro disco duro. A los libros y notas de antaño, agregamos páginas web (más de las que nuestra libreta de direcciones puede manejar sanamente) y gran variedad de artículos digitales.

¿No sería acaso un sueño tener toda esa información organizada y organizable, buscable, hipervinculada, fácil de recuperar y lista para utilizar en nuestros proyectos de escritura?

Hace unas semanas trajimos a este blog la propuesta de flujo de trabajo de Kerry Magruder, en un artículo sobre la escritura de textos académicos. En ese momento, no había puesto a prueba, personalmente, el DevonThink, que él recomendaba, pero comencé a encontrarlo como una herramienta preferida por otros escritores, muchos de ellos usuarios de Scrivener. Ahora sé por qué a tantas personas les gusta tanto: es precisamente el tipo de programa para quienes amamos esa etapa previa de la investigación y necesitamos un método para conservar, de un modo accesible y práctico, hasta las más pequeñas piezas de nuestro rompecabezas.

Agostino, uno de nuestros lectores, ha dejado un comentario muy completo sobre las capacidades de búsqueda de este programa. Me tomo la libertad de citarlo: «Devonthink es un aplicación muy potente, cuya particularidad es un motor de búsqueda semántica exclusivo, que resulta muy efectivo para encontrar información entre material heterogéneo y moderadamente desordenado. Digo “moderadamente” porque su mecanismo de Inteligencia Artificial tiene en cuenta también la ubicación de las cadenas de búsqueda, con lo cual la ordenación del material documental es altamente recomendable».

Otra ventaja del DevonThink es que puede importar prácticamente toda clase de archivos: textos, pdf, audio y video... y puede crear documentos de texto plano, rtf y notas. Se pueden crear réplicas de los archivos, de modo que aparezcan en varias carpetas al mismo tiempo, e hipervínculos entre ellos, para que todo esté cruzado y accesible desde cualquier lugar.

Algo que me encanta de cualquier programa dirigido a escritores es el modo de pantalla completa; DevonThink también incluye esta herramienta para quienes amamos la escritura sin distracciones, aun si solo estamos tomando notas personales e ideas preliminares (desde luego, para escribir propiamente, Scrivener sigue siendo el mejor).

Otra función especialmente útil, además de la capacidad de importar páginas web con todos sus contenidos, es la opción de importar un sitio web completo. Si bien se advierte no intentar descargar toda la Wikipedia a la base de datos, muchas veces nos topamos con sitios web que, página a página, son necesarios para nuestra investigación; pero tomar notas de todas ellas o incluso importarlas una a una es una tarea lenta que, algunos impacientes como yo, terminamos por declinar. DevonThink ofrece una alternativa: traérselo completo para una lectura reposada, tomar notas a gusto y tener las referencias completas cuando se necesiten, directamente en nuestro ordenador, ya fuera de la caótica nube de la red.

Otra ventaja de las bases de datos de DevonThink es que, una vez creadas, estarán disponibles para todos los proyectos de escritura que vayamos a emprender en el futuro. ¿Cuántas veces nos ha ocurrido encontrar un tema de investigación para un artículo y, con los años, darnos cuenta de que se nos convirtió en una tesis, tres artículos y varios proyectos de libros, todo con el mismo tema como base? DevonThink es ideal para mantener toda esa gran base de datos, de la que solo pasaremos a nuestros proyectos de escritura puntuales aquella información (notas, referencias, artículos) estrictamente pertinentes para cada uno de ellos.

DevonThink tiene varias opciones (personal, profesional y oficina), según el presupuesto y necesidades del usuario, y dispone de descuento académico para estudiantes y docentes de instituciones educativas. Sin duda, esta es una gran alternativa para quienes necesitamos de algo más que una colección de papeles y fichas en nuestro archivo de investigación.

lunes, 25 de enero de 2010

Software para la escritura técnica en Windows

Una querida amiga, lectora de este blog, me ha hecho una pregunta muy válida: «Y quienes usamos Windows, ¿qué hacemos?».

La principal razón por la que todos los programas revisados en este blog han sido, hasta ahora, aplicaciones de la plataforma Macintosh no es casual. Estos artículos son el resultado de muchos meses de investigación, de prueba de programas, de búsqueda de aquellos que cumplen, simultáneamente, varias condiciones: eficacia, versatilidad, multifuncionalidad, interacción con otros programas, sencillez de uso (la posibilidad de aprender a utilizarlos con una curva de aprendizaje mínima, casi intuitiva), interfaz eficiente pero elegante...

La búsqueda de las herramientas informáticas del escritor, de hecho, comenzó meses atrás desde una computadora PC con sistema operativo Windows, justamente con una de las aplicaciones que existen para esa plataforma. Prosiguió en la misma computadora PC (tras su colapso a manos de los virus) pero con sistema operativo Linux (específicamente, Ubuntu). Después de utilizar y comparar ambos sistemas operativos y las aplicaciones disponibles (de pago y libres), y finalmente prosiguió en una Mac.

Ahora bien, la diferencia entre Windows y Macintosh es de cantidad y de calidad. La cantidad está a favor de Windows. En los siguientes vínculos se puede encontrar, en suma, más o menos una treintena de programas distintos especializados en la escritura creativa (algunos más orientados hacia la novela, otros hacia el guion; ninguno hacia la escritura técnica):

http://www.literatureandlatte.com/links.html
http://www.escritores.org/index.php/recursos-para-escritores/software-para-escritores
http://www.writers-publish.com/book-writing-software.html

Personalmente he visitado las páginas web de buena parte de ellos e instalado y probado cerca de la mitad.

El dictamen final: la calidad, está a favor de Mac. Todavía ni uno solo de los programas existentes para Windows me ha parecido equivalente a Scrivener, el aquí recomendado; incluso Ulysses y el Storyist, ambos de Mac, son superiores y excelentes alternativas. Desde luego, esta es una decisión que cada escritor o usuario debe tomar por sí mismo, y requiere de mucha paciencia y de probar, una a una todas las herramientas.

En cuanto a las herramientas para la administración de bibliografías en Windows, hay un programa en particular que se acerca a Sente, que ya revisamos en artículos anteriores. Su nombre es Endnote y existe tanto para Mac como para Windows. Algo más sobre el programa puede leerse también en esta dirección: http://librosytutoriales.blogspot.com/2009/04/manejo-de-referencias-bibliograficas.html.

El Endnote mucho más difícil de usar, sobre todo al principio, y desde luego tiene un manejo muy distinto desde la interfaz y la lógica de uso. Sin embargo, al igual que Sente, se integra plenamente con el Microsoft Word, genera bibliografías automáticamente y administra los artículos en formato PDF. Esto, desde luego, partiendo de la premisa de que no tendremos otra opción que escribir un libro o artículo en Word, a pesar de sus deficiencias para la escritura técnica y creativa de obras complejas.

¿Cuánto se asemeja, alcanza o supera al Sente? Todavía no lo sé, porque apenas lo tengo a prueba; lo que sí he visto son los testimonios de otros usuarios cuya preferencia se ha inclinado, al final, por el Sente, aun después de haber utilizado Endnote.

Ahora bien, el Sente es un programa relativamente costoso para la media de aplicaciones personales ($129.25 para usuarios normales; $89.95 con descuento académico y otros descuentos por volumen); pero el Endnote lo supera con creces: $249.95, el precio pleno, para descarga; si se quiere ordenar con su caja y discos cuesta $299. Ofrecen descuentos por volumen, pero hay que solicitar la información directamente; no aparece en su página web.

La decisión final, desde luego, es del usuario. Si un escritor académico está determinado a seguir utilizando su computadora PC, con Windows y Word, su mejor alternativa es Endnote. En cambio, si ha tomado la decisión de hacer un cambio radical en su entorno digital, aumentar su productividad y sacar provecho de las aplicaciones Mac, lamentablemente la respuesta a la pregunta de «¿qué hacen los usuarios de Windows?» es muy sencilla: cómprese una Mac (o, cuando menos, instale un emulador virtual del sistema operativo Macintosh), y únase a quienes han descubierto que Mac no es solamente una plataforma para diseñadores gráficos sino también para creadores de la palabra. (Esta impresionante cantidad de apasionados testimonios de uso de Scrivener es una prueba: http://www.literatureandlatte.com/testimonials.html).

domingo, 24 de enero de 2010

La creación y escritura de un texto académico en un entorno digital

El esfuerzo por tratar de lograr una estación de trabajo adecuada para la escritura científica o académica en un entorno Mac lo comparten otros investigadores que también deben lidiar con los mismos problemas, desde la investigación inicial hasta el formato de salida.

En este interesante artículo, «A Digital Academic Workflow», Kerry Magruder no solo menciona sus programas favoritos sino que establece la secuencia de trabajo en que los utiliza. Dado que el artículo está en inglés, me permitiré hacer un breve resumen de la propuesta de su workflow o flujo de trabajo para el escritor de obras académicas.

Recomienda el uso de DevonThink, para el proceso inicial de investigación y toma de notas; Scrivener, para las etapas generales de creación de la obra, organización de la información y escritura de los borradores integrales; Sente, para el manejo y administración de las referencias bibliográficas; Preview (herramienta integrada del sistema operativo de Mac) para la lectura de PDF; Skim, herramienta gratuita para la lectura de PDF y la toma de notas, y Pages, el procesador de textos ofrecido por Apple, como parte de su paquete de oficina iWork, para las etapas finales de últimas revisiones y formato del documento con vistas a su envío para publicación.

El proceso de escritura, tal y como lo concibe Magruder, en síntesis, tiene más o menos la siguiente secuencia:

  1. Se utiliza el DevonThink para organizar toda clase de documentos e información inicial que un investigador revisa cuando apenas está tratando de generar el estado de la cuestión, de familiarizarse con su campo o de la documentación e información que le será de utilidad. El programa permite organizar páginas web, PDF y documentos de texto, correos electrónicos y otra documentación pertinente; incluyendo un OCR para escanear documentos que se tienen solo en papel (hay que pasarlos a PDF primero). En DevonThink también se crea una carpeta con las fuentes, en donde se incluyan las citas y notas asociadas con el artículo en proceso. Se pueden crear subcarpetas o carpetas separadas, según las necesite el autor.
  2. Simultáneamente, se crea una base de datos específica en Sente para ir incorporando las referencias de los documentos más importantes que se localicen en DevonThink. Se crea también un hipervínculo de la carpeta de fuentes del DevonThink al Sente, de manera que se puede alternar entre ambos programas, aun cuando el Sente no esté abierto.
  3. Con el vínculo hecho, en Sente se ven los PDF del DevonThink. También se le puede indicar al Sente que utilice el Skim como lector PDF para utilizar las capacidades de toma de notas de esta aplicación, que ya hemos discutido en el artículo anterior. Si se utiliza la herramienta de toma de notas del Sente, que incluye toma de notas de textos y de imágenes, la información puede transferirse al DevonThink, conforme se vaya haciendo más compleja. Para pasar las notas y pasajes que valga la pena citar de Sente a DevonThink, basta con hacer «drag and drop» (jalar y soltar) de la nota deseada o de todas las notas a la vez, en la carpeta de fuentes del DevonThink.
  4. Durante esta etapa, se va de Sente a DevonThink y viceversa, tantas veces como sea necesario. El DevonThink permite tomar notas analíticas escribir resúmenes, destacar puntos centrales y mantener notas en fragmentos pequeños (mucho más manejable para los procesos posteriores; el Scrivener también funciona de esta manera).
  5. Para crear una cita en una nota que se llevará a Scrivener o Mellel, basta con usar el «drag and drop». Esto producirá una referencia entre corchetes que se verá más o menos como esto: {Aaboe, 1958, 5, 209-277}.
  6. En DevonThink se pueden poner cursivas y negritas, con el menú de estilos; y los caracteres de otras lenguas deben ponerse en Unicode. De todas maneras, el formato es mejor dejárselo a los programas especializados en formato de textos.
  7. Luego de seleccionar, reordenar, descartar y recuperar todas las notas que quiera en DevonThink, si ya se puede comenzar a escribir porque la idea es bastante más clara que al inicio, se procede a iniciar el borrador en Scrivener. Nos aclara el autor que también se pueden utilizar otros programas, pero que el elegante entorno de Scrivener es su favorito. Pasar las notas tomadas en DevonThink a Scrivener es muy sencillo: «drag and drop» y todo queda listo.
  8. Una vez en Scrivener, integrarlo a Sente es muy sencillo. Se puede ir de un programa a otro, de manera que en una cita escrita en Scrivener se coloca una referencia activa de la base de datos del Sente.
  9. Ya en el proceso activo de creación y redacción, el escritor podrá disfrutar de las poderosas capacidades del Scrivener para organizar y reorganizar, ver la estructura del proyecto, añadir notas y metadatos a cada subarchivo, dividir y mezclar, comparar a través de paneles múltiples y la escritura de pantalla completa.
  10. Una vez lista la escritura, se exporta el borrador final como .rtf. De ahí se puede pasar a cualquier procesador de texto, aunque el autor de este artículo prefiere Pages, que conserva las citas de Sente y DevonThink, así como las notas al pie y comentarios del Scrivener (estos últimos, el Mellel, otra buena alternativa para la escritura técnica, no los reconoce).
  11. Finalmente, con el último borrador listo, ya en el procesador de textos para darle formato, se le ordena al Sente hacer un escaneo del documento, con el cual revisará todas las referencias que fueron insertadas. Con esto generará la lista de referencias bibliográficas o bibliografía según el formato que haya sido elegido.
Así, desde el punto de vista de la escritura, el documento (libro o artículo) queda listo para ser remitido al editor. El resto del formato y la última revisión ya se hace en Pages, un programa especialmente adecuado para estas tareas; según sus usuarios, mucho más sencillo de usar y con resultados más elegantes que el Word.

Al igual que veíamos con las herramientas básicas del autor de escritura creativa, este paquete básico recomendado por Magruder es bastante cómodo. Aquí están los precios con descuentos educativos para instituciones y para individuos; hay precios todavía más bajos para la compra por volumen:

  • DevonThink Personal: $37.5 (el DevonThink Proffesional Office cuesta $112, con descuento educativo; tiene la función de OCR de documentos PDF; pero esta función también se consigue de manera gratuita con otras aplicaciones)
  • Scrivener: $34.95
  • Sente: $89.95
  • Preview and Skim: gratis
  • Pages: forma parte del paquete iWork, con un costo total de $79 y la ganancia adicional de un programa para presentaciones (mucho más poderoso que PowerPoint) y otro equivalente al Excel
Total: $241.4



Cómo escribir para la academia sin dolores bibliográficos

Ya hemos hablado en otras ocasiones sobre las ramas de la escritura técnica, particularmente de la escritura académica. La escritura académica se caracteriza por el vasto manejo de referencias bibliográficas que, en publicaciones largas, puede alcanzar varios cientos. Piénsese, por ejemplo, en la redacción de una tesis, un artículo científico o un libro de una rama especializada.

Para cada una de las publicaciones consultadas, es necesario incluir cierta información bibliográfica (típicamente, autor, año de publicación, título, editorial, edición, plaza de edición, etc.) que, para colmo de males, cumpla con un determinado formato bibliográfico.

Y si además de todo hemos escrito nuestra publicación original con un formato bibliográfico y, por azar o destino, debemos enviarlo a una revista o editorial que decide cambiárselo, tenemos que tomar cada una de nuestras referencias y, manualmente, implementar todos los minuciosos detalles de orden, ortotipografía y datos.

Eso, al menos, era antes.

En la actualidad, hay programas informáticos capaces de manejar nuestra biblioteca completa y de sincronizarla con los escritos académicos que tenemos en proceso.

En la plataforma Macintosh es posible encontrar dos alternativas muy buenas: Bookends y Sente. De estos dos, el más poderoso es Sente.

Sente tiene tantas funciones, que difícilmente podré cubrirlas todas en este breve artículo. Su página web tiene algunos videos y una lista completa de todo lo que el programa puede hacer.

Desde el punto de vista de un escritor de literatura científica, la primera belleza del programa es que se pueden añadir referencias de manera muy sencilla, una a una o desde una base de datos existente. Me falta comprobar si, como Bookends, puedo importar mi biblioteca completa realizada en Delicious Library (aplicación ya revisada en este blog). Así, el primer paso es crear una biblioteca personalizada, que puede incluir todas nuestras obras, tanto las que vamos a utilizar en una publicación dada como el resto de nuestra biblioteca personal, tanto la física como la digital.

Ahora bien, a diferencia de los programas para catalogar la biblioteca, Sente es una completa base de datos para administrar las referencias. Por lo tanto, va más allá de solamente incluir los datos de la obra (nombre, título, publicación, etc.), sino que además puede importar artículos y libros en PDF y tenerlos disponibles para su lectura desde el mismo programa.

Para aquellos investigadores que continuamente obtienen artículos de revistas académicas y bases de datos especializadas, como JSTOR y EBSCO, Sente es un sueño hecho realidad. Con aquellos sitios web con los que es compatible, permite añadir (¡con un solo clic!) tanto la referencia (toda la información bibliográfica) como el PDF, si está disponible, directamente a la biblioteca interna del programa.

Una vez que este PDF está en la biblioteca del Sente, tiene poderosas herramientas para tomar anotaciones. Pero no se imagine la vieja anotación que se hace en el PDF reader, de abrir un campo para escribir un comentario. ¡No! Si se selecciona un texto, la herramienta de notas automáticamente le asigna un título con las primeras palabras de la cita, extrae una copia de la cita textual y anota el número de página; además, por supuesto, le permite al investigador anotar su comentario personal. Es una manera rapidísima y sin dolor de coleccionar las citas relevantes que luego, si no he entendido mal, un programa como Mellel puede reconocer, importar e insertar en el artículo que estemos escribiendo, con todos sus metadatos bibliográficos listos para generar la bibliografía de nuestra publicación.

También es posible incluir PDF ya existentes en nuestra computadora; así, quienes tenemos sendas bibliotecas digitales, casi inservibles por estar escondidas carpeta, tras carpeta, tras carpeta, podemos importarla completa a Sente. El programa permite buscar las referencias de todos los documentos en Internet. Si no las encuentra al primer intento (con su criterio automático), tiene un buscador; y, si aún así no las encuentra, siempre se pueden incluir manualmente todos los metadatos necesarios.

Una vez armada la biblioteca, podemos utilizar el procesador de textos de nuestra preferencia. Sente es compatible con Word, Mellel, Nisus Writer, Pages y hasta OpenOffice (y NeoOffice). De esta manera, en lugar de utilizar el viejo método de ir escribiendo cada referencia de manera manual, tenemos una integración plena con nuestra base de datos bibliográfica. Cada cita que integremos tendrá una especie de vínculo al Sente, para indicarle que esa publicación es una referencia del documento.

Cuando ya estemos listos para finalizar el artículo, capítulo o libro, nos vamos al Sente (o, en el caso del Mellel, desde la misma aplicación) y le solicitamos crear la bibliografía. Es en este punto que se cumple otro de los sueños de cualquier escritor académico: antes de generar la bibliografía, solamente debemos indicarle al programa en qué sistema bibliográfico la queremos. ¿APA? Sí, cuál edición quiere, ¿la quinta o la sexta? ¿Chicago? Por supuesto, en cualquiera de sus variantes. ¿Harvard, Turabian, MLA...? Hay más de 500 sistemas bibliográficos para elegir. Y si uno está trabajando con una convención propia o de una publicación no contemplada en la base de datos de Sente (que se actualiza todos los años), ¿para qué preocuparse? Puede añadirla a voluntad, como un formato personalizado.

Hasta aquí, se prueba el uso de la base de datos bibliográfica para un único escritor que está lidiando con un complejo artículo académico o científico.

Pero si además uno es miembro de un departamento académico o un instituto científico, Sente tiene otras capacidades invaluables: sincroniza la base de datos entre varias computadoras (además, lo que ellos llaman «licencia de un único usuario» permite la instalación del programa en tres computadoras personales); se puede publicar la lista de referencias para que la consulten otros colegas; se le pueden otorgar privilegios de administrador solo a unas personas, de modo que la base de datos se comparta con todo un departamento; se pueden sincronizar todos los archivos PDF para que sean vistos desde diferentes computadoras y, si por derechos de autor, no todos los usuarios pueden tener acceso a los contenidos, se puede definir cuáles PDF se pueden compartir y cuáles no.

En síntesis, Sente, en combinación con un procesador de textos compatible (ya veremos en otro artículo las posibilidades de Mellel, un procesador de textos especializado en escritura técnica), es una herramienta indispensable para el escritor científico o académico. Aunque el programa tiene un precio un poco elevado, hay una licencia con descuento disponible para estudiantes y miembros comprobados de instituciones académicas.

domingo, 17 de enero de 2010

Carrito de compras del escritor: balance general

Ahora que ya hemos visto algunas herramientas útiles para contribuir en los procesos creativos de escritura, podemos proceder a diseñar nuestro carrito de compras y averiguar cuánto podríamos ahorrar si tomamos la decisión de no utilizar el Microsoft Word como nuestra herramienta de escritura por excelencia.

Una licencia de Microsoft Office, si compramos la más barata que es la edición casera o estudiantil, cuesta $149.95. Definamos este como nuestro presupuesto básico para equipar nuestra computadora de las herramientas básicas de escritura creativa.

El MacJournal se incluye dentro de los programas indispensables porque hoy día casi todos los escritores tienen también un blog; pero bien puede haber personas que lo consideren accesorio y que resuelvan todas sus necesidades de escritura con Scrivener.

Programas indispensables
Scrivener: $39.95 (hay licencia educativa y descuento por volumen)
MacJournal: $39.95 (se puede comprar con sustanciales descuentos en Navidad y fiestas especiales, así como ocasionalmente en sitios como MacUpdate Promo)
SpellCatcher: $39.95
OpenOffice: $0

Subtotal: $119.85

Programas opcionales según las necesidades de cada proyecto
BeeDocs Timeline: $65 (hay versión educativa por $40)
MacFamily Tree: $49
Cmap Tools, Xmind, MindNode, ViewYourMind, FreeMind, PersonalBrain: $0

Subtotal: $114

En síntesis
Con el mismo dinero que compramos el Word, podemos invertir en al menos dos aplicaciones diferentes y una gratuita, más poderosas para procesos creativos de escritura y, además, añadirle alguna de nuestro gusto o necesidad particular. Pero en general, con un presupuesto de $233.84 podemos equipar nuestra computadora con licencias de programas valiosísimos para el trabajo creativo. Si además somos seguidores de sitios como MacUpdate Promo, es muy posible que encontremos oportunidades indiscutibles de adquirir muchos de estos programas a la mitad de su precio de venta normal (ya sea de manera individual o como parte de otros paquetes), sin mencionar los descuentos educativos o por volumen a los que pueden acceder algunas instituciones e individuos. La licencia educativa del BeeDocs Timeline cuesta $40 y más de 11 copias del Scrivener cuestan $25.97.

Quedaron algunos programas pendientes de esta primera ronda de revisión de herramientas informáticas para escritores, como los programas para el manejo de nuestras bibliotecas físicas y las alternativas para la escritura técnica y el manejo de referencias bibliográficas. Estos quedarán para la próxima semana, cuando dediquemos los artículos del blog a las herramientas informáticas para la escritura técnica y la edición.

Alternativas a Word: procesador de textos y corrección de gramática

Una de las características particulares del Microsoft Word, cuando menos en su versión en español para Windows, es la ayuda que proporciona para la revisión y corrección de gramática y ortografía, así como un diccionario y base de datos de sinónimos. Algunos escritores y editores consideran que estas son herramientas esenciales de su trabajo cotidiano, aun cuando es imposible que sustituyan al corrector humano.

Además, el procesador de textos es un programa especializado en contribuir a darle formato a un documento, algo que no se espera de programas como Scrivener, ya reseñado. En este caso, es posible que el escritor y el editor de profesión consideren necesario tener un procesador de textos adicional.

El programa comercial más conocido y dominante en el mercado es Microsoft Office; sin embargo, el costo de las licencias encarece la inversión que un escritor debe hacer para tener su computadora plenamente equipada para su trabajo. En ese caso, puede acudir a otras opciones de más bajo costo y más alto rendimiento.

OpenOffice
La alternativa gratuita y de código para el paquete de Office, especialmente si el programa que más vamos a utilizar es el procesador de textos en sí, es el OpenOffice, de Sun Microsystems. Todas las funciones básicas de formato de texto pueden encontrarse en este programa: creación de secciones, paginación automática, viñetas o topos, tipo y tamaño de las letras... En general, todo lo que normalmente se utilizaría para darle un formato más o menos decente a un texto. Si se requiere de algo más profesional, sería más conveniente acudir a un programa de maquetación o diagramación de páginas. Los usuarios de la plataforma Macintosh pueden preferir el NeoOffice, el mismo y poderoso OpenOffice, con una interfaz Mac.

SpellCatcher
En cuanto a la corrección gramatical, hay una excelente alternativa de bajo costo que no solo operará con el procesador de texto (también es compatible con Word) sino con todas las aplicaciones de la computadora: SpellCatcher, incluyendo el correo electrónico. Este programa puede revisar texto en varios idiomas e incluye un amplio repertorio de herramientas de corrección, diccionario y búsqueda de sinónimos; en síntesis, el tipo de herramientas lingüísticas que un escritor o un editor puede necesitar. Esta aplicación existe tanto para Macintosh como para Windows.

sábado, 16 de enero de 2010

Mapas conceptuales, esquemas y gráficos

Un escritor a menudo necesita organizar su información de manera visual. En estos casos, los programas para crear esquemas son indispensables, aun cuando sean típicos de entornos educativos. La escritura académica se beneficia de este tipo de programas, especialmente si se está elaborando el informe escrito de una tesis o una investigación. Desde luego, si hablamos de escritura académica de divulgación o didáctica, los esquemas mentales son excelentes ayudas para los lectores; en estos casos, nuestra prioridad será encontrar programas que, además de organizar la información, produzcan esquemas visualmente atractivos y con capacidad de exportación a programas profesionales de tratamiento gráfico.

Hay gran cantidad de programas para facilitar el proceso de creación de un esquema, en todas las plataformas. Algunos de ellos son gratuitos, otros son de pago y, unos cuantos tienen versiones gratuitas con funciones limitadas y versiones de pago, completas. En este artículo nos concentraremos en los programas gratuitos.

Cmap Tools
El programa clásico para la realización de mapas conceptuales es el Cmap Tools. El mapa conceptual es una forma especial de esquema que se caracteriza por utilizar conectores lingüísticos entre sus conceptos clave o nodos, como se les denomina frecuentemente en las aplicaciones. En otras palabras, los nodos deben conectarse entre sí de tal manera que puedan ser leídos como si fueran oraciones completas, con sus preposiciones y conjunciones.

Xmind
Sin embargo, la mayoría de las personas piensa que un “mapa conceptual” es un “mapa de conceptos” y olvida el uso de los conectores. En ese caso, se podría utilizar un mapa para hacer esquemas mentales (no mapas) que también permita añadir conectores cuando el usuario así lo prefiera; es decir, la versión gratuita de Xmind: fácil de usar, versátil e incluso permite cambiar fácilmente el estilo de esquema empleado o las líneas conectoras, sin tener que hacerlo todo nuevo, así como las fuentes empleadas y el color, tanto de textos como de las líneas y el fondo. Se pueden incluir imágenes y fotografías en los conceptos. Este programa, además, tiene versiones para Macintosh y para Windows. Su único inconveniente es que no permite hacer impresión en PDF de alta calidad, ni en su versión gratuita ni en la profesional. Por lo tanto, es un excelente programa para organizar la información personalmente pero no puede utilizarse en publicaciones impresas, solo en páginas web o productos multimediales.

MindNode
Otro programa muy fácil de utilizar (y hasta divertido) para hacer esquemas mentales es la versión gratuita de MindNode. Hacer mapas mentales es sencillísimo: se agregan los conceptos con un clic y el programa genera todo lo demás: las líneas del árbol, el tamaño de cada subconcepto, la disposición. Sin embargo, es lo suficientemente versátil como para poder cambiar la posición de los conceptos o grupos de conceptos, los colores y estilos de las líneas de conexión y el tipo y tamaño de las letras. Uno de sus inconvenientes es que no se pueden incluir fotografías o gráficos en los conceptos. Este programa sí puede exportar como PDF, con lo cual es un favorito para quienes deben trabajar con obras impresas de alta calidad. La licencia de la versión profesional es muy barata en relación con el precio típico de los programas de esquemas mentales, que de todas maneras vale la pena adquirirla, si se utiliza frecuentemente y si se requieren sus funciones adicionales. Solo tiene versión para Macintosh.

ViewYourMind
En un estilo similar a los anteriores, se encuentra el ViewYourMind, un programa sencillísimo, pero versátil y con resultados instantáneos. Existen versiones para Macintosh y Linux; no así para Windows. Como herramienta para la organización de información es fabuloso; aunque no se le puede cambiar el tipo de letra utilizado, sí se le pueden añadir imágenes. Si se utiliza en Macintosh, las capacidades integradas del sistema para crear PDF pueden utilizarse para generar un PDF de alta calidad que pueda emplearse en cualquier publicación.

FreeMind
Sería injusto no mencionar aquí el FreeMind, una aplicación gratuita y de código abierto que corre en Macintosh, Linux y Windows. Aunque, siempre la he encontrado poco versátil en sus resultados visuales (y hasta un poco difícil de usar), tiene muchas ventajas, entre ellas la capacidad para exportar esquemas a programas de dibujo de vectores, como el Adobe Illustrator o el Inkscape (gratuito). Es un programa de referencia en el medio, de tal manera que programas como el MindNode y el Xmind exportan e importan mapas en formato FreeMind.

PersonalBrain
Un programa que merece mencionarse es la versión gratuita de PersonalBrain, una aplicación que tiene versiones para Macintosh, Linux y Windows. Es un programa muy visual e interactivo, y está diseñado para organizar el pensamiento. Sorprende la cantidad de metadatos que se le pueden incluir a cada uno de los nodos: notas, fecha de creación, palabras clave, tipo de pensamiento (de categorías predefinidas por el usuario, desde luego) y, una función particularmente interesante, archivos adjuntos. El programa crea un vínculo entre cualquier documento de la computadora del usuario y el nodo, de tal manera que el concepto puede vincularse tanto a un archivo de imagen como a una tabla de Excel o a una página web. El programa incluye un buscador de conceptos clave, con lo que añade una función única en este tipo de aplicaciones.

El PersonalBrain pareciera especialmente diseñado para organizar el pensamiento para uno mismo, no tanto para mostrárselo a las demás personas. Se puede emplear tanto para comprender y organizar la compleja información de un tema de investigación o creación literaria, como para tratar de organizar la vida personal. Exporta fácilmente como html (páginas web) pero, precisamente debido a su alto grado de interactividad, no es un programa adecuado para generar gráficos impresos. De cualquier manera, vale la pena probarlo.