domingo, 7 de marzo de 2010

Citas de recortes: poner palabras en boca del autor citado

Conocidas las convenciones de omisión de texto en una cita, lectores como yo entendemos perfectamente el tipo de ausencia con solo interpretar la posición de los puntos suspensivos y, por lo tanto, confiamos plenamente en que tanto autor como editor han hecho su trabajo meticulosa y fielmente.

Sin embargo, como editora, he tenido la experiencia de encontrar citas engañosas y que llevan al equívoco. A primera vista, uno se topa con un párrafo compacto, lleno de puntos suspensivos que indican, como bien se sabe, omisión de alguna palabra o de alguna oración. La «liebre» solamente salta cuando se confronta la «cita» con el texto original y es en donde aparecen los horrores: el tal «párrafo» citado no existe, sino que ha sido creado artificialmente a partir de oraciones sueltas (o fragmentos de oraciones sueltas) tomados por aquí y por allá de una página.

En otras palabras, el autor ha tomado oraciones textuales y, con ellas, ha creado un párrafo o texto nuevo a su conveniencia, supuestamente con «las palabras» del autor citado pero, debido a los efectos de la nueva sintaxis y yuxtaposición, en realidad ha compuesto un texto nuevo.

Para quienes recordamos con cariño la película Amelie, hay una escena en donde esto se retrata perfectamente: es la carta del esposo muerto de la casera del edificio. Amelie roba la colección de cartas que la mujer atesora desde hace cuarenta años. Las lee todas, hace su selección y, con mucho cuidado, fotocopia las que necesita. Luego toma tijeras y goma y, a partir de un verdadero proceso de copiar y pegar crea una carta nueva con la letra manuscrita del fallecido y su estilo particular de redacción; una carta de frases hechas, de frases viejas y rotas, una carta que, en fin, parecieran (y son) sus propias palabras pero que jamás salió, tal cual, de su puño y letra.

Cuando eliminamos fragmentos del texto original podemos caer en el riesgo de hacer decir al autor algo distinto de lo que realmente dijo. Esto es engañoso y un editor jamás debería permitirlo; un autor jamás debería realizarlo y un lector, si se llega a enterar, no puede tolerarlo.

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